El negocio de la inseminación artificial en Dinamarca experimenta un boom en la demanda de las mujeres que quieren hijos altos, rubios y de ojos azules

Esta tendencia a la inseminación artificial en Europa podría propagar los genes nórdicos de una manera insospechada.

Seleccionar a un padre potencial para los hijos, tal parece que no es muy distinto a realizar compras por internet y, en el negocio de la inseminación artificial, a Dinamarca le está yendo como miel sobre hojuelas.

«Muchas de nuestras clientas quieren que los donantes midan 1.80mt y que tengan ojos azules», dice Peter Bower, director del Nordic Cyrobank, mientras me muestra su base de datos de donantes de semen.

Las clientas refinan su búsqueda en el computador para eliminar hombres que estén bajo o sobre cierto número de kilos.

Hacen clic en la semblanza de un candidato y, pagando un importe, tienen acceso al sonido de una entrevista y a una fotografía suya cuando éste era bebé.

El personal también agrega algunas frases sobre su impresión respecto a los donantes, una descripción física o algún detalle iluminador, dice Bower, tales como «que le gusta quedarse a conversar en el laboratorio después de hacer la donación, que se viste bien o que está particularmente interesado en cierta clase de música».

Destino de la inseminación

Pero, en lo fundamental, ningún dato identifica al individuo, a menos que éste haya elegido dejar atrás información para que se le busque.

En Dinamarca, la donación de esperma no trae aparejados un nombre ni un número de teléfono -como en el Reino Unido y una cantidad cada vez mayor de países en el mundo.

Esto ha transformado a Dinamarca en una especie de Meca para las extranjeras que quieren concebir mediante inseminación artificial, debido a que no hay escasez de semen debidamente analizado.

Las clínicas danesas que proporcionan inseminación artificial (a menudo por una fracción del precio exigido en el Reino Unido) tienen tres tipos de cientes: las parejas de lesbianas, las parejas heterosexuales y las mujeres solteras.

Es esta última categoría la que está creciendo -y por lejos- más rápidamente.

Peter Bower afirma que las solteras británicas están «a la vanguardia» en la elección de este tipo de servicio, pero la demanda extranjera en general está creciendo.

De acuerdo con las últimas cifras del Departamento de Salud danés, en 2008, 2.694 extranjeras vinieron hasta Aarhus y Copenhague para ser inseminadas, mientras que en 2010 el número se disparó a 4.665.

Las muestras son enviadas por el banco de semen a la propiamente bautizada clínica «La Cigüeña», atravesando Copenhague, en el último truco publicitario de la industria: una bicicleta que tiene la forma de un espermatozoide.

Congeladas en nitrógeno líquido, las muestras se almacenan en la cabeza esférica del espermatozoide, delante del manubrio.

Como reinas

Lilian Jorgensen es la enfermera a cargo de la clínica donde las mujeres vienen a inseminarse.

Las instalaciones son el epítome de la elegancia en diseño escandinavo.

«Queremos que las mujeres se sientan como reinas», dice – apuntando hacia una pequeña corona de madera en la pared, encima de la cama donde se lleva a cabo la inseminación.

«Esperamos poder crear una atmósfera de calma que le deje a las clientas un buen recuerdo de cuándo empezó la historia del bebé.

«Algunos días tenemos hasta 17 inseminaciones, pero es muy importante dispensarle la misma atención y cantidad de tiempo a cada mujer.

«Escuchamos su historia, sus problemas, tomamos muy en cuenta su estado de ánimo. Jamás se convertirá en un simple número en un sistema. Ella viene aquí, utiliza este cuarto como propio, trae amigo, velas, lo que quiera».

En su casa de New Malden, en el sur de Londres, Kellie Lombard y su pareja dan fe del éxito del modelo danés.

Kellie intentó varias veces concebir, infructuosamente, y a gran costo, mediante inseminación artificial, tanto en el Reino Unido como en Sudáfrica.

Ella y su pareja encontraron la alternativa danesa en internet y ahora tiene una familia compuesta de dos madres, dos gemelos de cinco meses y una niña de dos, todos hijos del mismo padre anónimo danés.

«Papá alto»

Kellie bromea respecto a los criterios en que basó su elección del padre.

«Al principio estábamos buscando a David Beckham, pero también queríamos a alguien con un montón de títulos», dice.

De hecho, llegaron a saber mucho acerca del hombre que es el padre biológico de sus hijos: su edad, peso, el hecho de que estudiaba medicina, y su aspecto físico.

Lo que más las intrigó fue que el motivo que dio el estudiante para su donación fue el dinero.

Las madres acaban de comprar la asignación legal de su semen. Solamente se autoriza un número muy pequeño de donaciones del mismo hombre en cada país para limitar las posibilidades de que medio parientes, sin saber que lo son, se conviertan en pareja en el futuro

De continuar esta nueva tendencia en inseminación en Europa, los genes nórdicos se propagarían a niveles insospechados.

 

 

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