El número de caballos que entrega un motor, no es el guarismo absoluto que determina la rapidez de un vehículo

images (15)Con frecuencia nos entusiasmamos cuando el asesor comercial nos dice que un motor 1600 entrega 130 caballos, mientras que el de la competencia 110

Por Fernando Santos Morales

La potencia máxima en los motores de combustión de los vehículos producidos en serie se expresa en caballos. Llama la atención cuando un motor entrega, según los brochure de los fabricantes, más potencia que otros motores de la misma capacidad o cilindrada tanto en los de gasolina, como en los turbodiésel.

Entonces, el ilusionado cliente que está enamorado de su futura adquisición, no duda en hacer el negocio, cuando encuentra que el motor de su futuro auto es más ‘’potente’’ que los demás analizados en la teoría: puede que en el habitual manejo ésta característica se pueda aprovechar bien, como puede que no.

Primero hay que cerciorarse que la potencia máxima sea la anunciada ¿Cómo? No es fácil para la mayoría de los mortales, pero ciertos medios especializados en las pruebas tienen dinamómetros donde miden la potencia real entregada por el vehículo para saber que tan ciertas son las ‘’generosas’’ cifras declaradas.

En los motores sin turbo o compresor – supercargador, los llamados aspirados, se encuentran con motores que generalmente entregan algo por debajo, la misma cifra oficial del fabricante, o unos caballos por encima, a veces en generosas cantidades. Esto se debe principalmente a las tolerancias con las que haya sido armado el motor; mínimas, pero variables entre motores idénticos, y dejan consecuencias que así se manifiestan.

En segundo lugar, así los primeros kilómetros con autos modernos permitan ciertas alegrías o libertades en su manejo desde el primer día, todos estos motores se van soltando con los kilómetros, aumentando la entrega de poder; unos antes, otros después, según la cantidad y tiempo que se abra el acelerador a fondo, y las revoluciones alcanzadas en esos momentos, para entregar más rendimiento a medida que pasa el tiempo y aumenta el kilometraje.

¿Por qué la potencia máxima no es lo único a tener en cuenta? Fácil, porque ésta llega ya cuando el motor gira a su máximo de revoluciones (rpm), o cerca de éste. Y salvo que alguien compre un auto para competir siempre, o andar al máximo de rpm, no necesariamente rápido, pero sí como loco en el tráfico  -lo que no le permitirá ni poner ni tercera-,  la elección puede no ser acertada.

Puede haber una cantidad abundante de potencia girando a tope (6 o 7000 rpm), pero no necesariamente a 2, 3, o 4000 rpm, régimen en el que habitualmente se usan los motores, muchas veces en tráfico, donde se necesita que respondan inmediatamente sin ir tan alto de vueltas.

La distribución de la potencia es por eso lo más importante: la cantidad disponible a 2000 o 3500 rpm por ejemplo. Los motores entregan potencia y torque desde que están encendidos, y las van aumentando con el incremento de las rpm.

Para eso existen curvas sobre gráficos que nos indican la máxima y su distribución a lo largo de todas las rpm, al tiempo con el torque que alcanza el máximo siempre antes; para no enredarnos, en general, porque torque y potencia están siempre relacionados, torque es la fuerza ejercida por el motor, y la potencia es la cantidad de torque entregado a cualquier número de rpm.

No sacamos nada por ejemplo con un motor 1800 de 150 caballos si la entrega de potencia no es generosa y no repercute en una conducción ágil cuando vamos a 3000 o 4000 rpm. Y peor aún, si es perezoso por debajo de 3000….

Una buena forma de comprobarlo es acelerando en un solo cambio alto (de cuarta en adelante; incluso desde tercera o una segunda larga que suba a más de 90) desde un número bajo de rpm y a fondo, hasta alcanzar las 4000 – 4500, cronometrando el tiempo que le toma pasar por todo ese número de revoluciones, y el tiempo que gasto al rodar desde unos 40 kms, hasta alcanzar 80 o 100.

Siempre al final, el cronómetro tiene la última palabra, y al comparar, se concluye cuál es el más rápido en el uso cotidiano. Como lo he mencionado muchas veces: vehículo que se vaya a comprar, debe ser probado por el cliente, en las condiciones de inclinación de las vías, y con la cantidad de pasajeros que lo usará. Así no habrá caras largas después de haber leído que su nuevo auto tenía muchos caballos….