El Senado de EE.UU. asegura que dos importantes calificadoras de riesgo fallaron durante crisis y ayudaron a los bancos a ocultar sus problemas

Una investigación llevada a cabo por el Senado estadounidense concluyó que dos importantes agencias calificadoras de riesgo ayudaron a los bancos a ocultar los riesgos de inversiones que estos promocionaban poco antes de que estallara la crisis financiera en Estados Unidos.

La Subcomisión Permanente de Investigaciones señaló el jueves que las dos entidades -Moody’s Corporation y Standard and Poor’s- las cuales recibían importantes comisiones de los bancos, generaron niveles de confianza poco aconsejables para bonos de alto riesgo.

El senador Carl Levin señaló que las agencias permitieron que los bancos «vendieran bonos de alto riesgo con rótulos de bajo riesgo».

Representantes de ambas empresas deberán presentarse este viernes ante la subcomisión para responder a las preguntas de los legisladores.

La comisión igualmente sostiene que las empresas permitieron que su afán por lograr beneficios afectaran las calificaciones que emitieron y por ende deben compartir parte de la culpa por la magnitud de la crisis financiera.

Los resultados de la investigación de la Cámara Alta se conocen mientras el presidente de EE.UU., Barack Obama, lleva a cabo una intensa campaña para lograr el respaldo a su plan de reforma financiera.

El mandatario ha señalado quiere transformar el sistema financiero de EE.UU. para prevenir los excesos que pusieron a tambalear la economía mundial y generaron una de las peores crisis económicas en las últimas décadas.

Antes de presentar los detalles de la reforma, el presidente se lanzó el jueves contra los corredores de bolsa y otros agentes del sistema financiero porque su «irresponsabilidad» contribuyó al colapso de «algunas de las firmas financieras más grandes del mundo».

A pocos pasos de Wall Street, en Nueva York, Obama le advirtió a los grandes banqueros que no olvidaran que «detrás de cada dólar intercambiado o invertido hay una familia tratando de comprar una casa, pagar su educación, abrir un negocio o ahorrar para su jubilación» y criticó a las empresas que lucraron «como bandidos explotando a sus consumidores y haciendo sufrir a nuestra economía».

Sin embargo, Obama se aseguró de no causar alarma en los mercados, reafirmando su respaldo al capitalismo y al mercado libre, e invitó a los agentes financieros de Wall Street a unirse a sus esfuerzos de reforma porque, al final, «progresamos o caemos como una sola nación».

Específicamente, Obama propuso una serie de cambios que buscan prevenir futuras crisis económicas, mediante una mayor vigilancia del gobierno sobre el sector financiero, más transparencia en los mercados y mecanismos de protección para los consumidores.

El plan también incluye sistemas para prevenir que los contribuyentes tengan que pagar los platos rotos del colapso de las firmas privadas mediante los famosos «rescates económicos» que utilizaron miles de millones de dólares públicos para proteger empresas privadas.

Obama también aprovechó la oportunidad para mandar un mensaje a Washington, ya que cualquier plan de reforma deberá ser aprobado por el Congreso.

«He presentado una serie de reformas a Wall Street… pero también necesitamos reformas en Washington», recalcó Obama, quien lamentó que el Capitolio ya se ha visto invadido por una legión de cabilderos que están presionando en contra de estos cambios.

La propuesta de ley presentada por Obama ya fue aprobada en la Cámara de Representantes, pero está estancada en el Senado, donde existe una fuerte oposición republicana al proyecto.

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