En 2026 Brasil será la quinta economía del mundo

Según estimaciones, en 2011 la economía de Brasil superará a la del Reino Unido, Francia e Italia.

En la actualidad, es el quinto país más grande del mundo y también el quinto país en cantidad de habitantes, pero dentro de 17 años será también la quinta economía mundial, sostuvo el ministro de Finanzas, Guido Mantega.

«Estas cifras son de la Unidad de Inteligencia Económica», explicó el funcionario en Londres en una audiencia con hombres de negocios y periodistas.

Mientras hablaba, una pantalla mostraba una serie de tablas que indicaban exactamente cómo espera Brasil lograr ese objetivo.

De acuerdo con esas proyecciones, estará por encima del Reino Unido, Francia e Italia en 2011 antes de llegar al puesto número cinco en el año 2026 con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$ 5.721 billones en términos de paridad de poder adquisitivo.

«Si tomamos las cifras del Banco Mundial, ya estaríamos en el quinto lugar en 2014», dijo.

«Nosotros fuimos más modestos y tomamos las estadísticas que nos colocan en ese puesto en 2026, cuando China ya sea la primera economía mundial», agregó.

Uno puede pensar que Brasil se está tomando un tiempo excesivamente largo para llegar allí, considerando que constantemente ha estado compitiendo en una categoría inferior.

Pero, como se demostró la semana pasada en el seminario Invertir en Brasil organizado por el Financial Times, los principales motores del país se encuentran en un excelente estado de ánimo, exaltado por el hecho de haber salido de la recesión.

Mientras muchos países todavía están sintiendo el impacto de la crisis financiera global, Brasil tuvo sólo dos trimestres de contracción, antes de despegar con un crecimiento del 1,9% en el período abril-junio.

En lo que se refiere al presidente Luiz Inácio Lula da Silva esto puede ser reivindicado como el resultado de su gobierno, al que le queda poco más de un año.

«Desde el primer momento, trabajamos para probar que es posible combinar crecimiento económico con redistribución de la riqueza», dijo en el discurso inaugural del evento.

Lula citó el éxito de su programa social que logró sacar a más de 11 millones de familias de la pobreza.

El presidente dijo que los gobiernos que practican esas políticas son a menudo acusados de populistas o de crear una cultura de la dependencia.

«Algunos preguntaron en Brasil, ¿por qué invertir en los pobres? Se podrían construir puentes, carreteras o viaductos», señaló.

«A mí me gustaría construir puentes, viaductos y carreteras. Pero el puente puede esperar un mes, la carretera puede esperar dos meses. Cualquier inversión puede esperar. La gente que tiene hambre no pude esperar», destacó.

Lula y su Partido de los Trabajadores (PT) pueden reclamar gran parte del mérito por esta «transformación» de Brasil.

Sin embargo, el proceso comenzó bajo el mandato de su predecesor, Fernando Henrique Cardoso, quien ganó la presidencia en 1990 respaldado por su éxito como ministro de Finanzas en el control de la inflación galopante que afectaba a Brasil.

Ahora, el PT y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Cardoso parecen listos para una batalla real en las próximas elecciones presidenciales de octubre de 2010.

Rousseff espera que su papel a la cabeza del PAC le asegure su participación en la elección como candidata del PT.

Pero ella lucha para distanciarse de su reputación de tecnócrata rígida con un poco del encanto de Lula.

Su único momento apasionado en la cumbre de Londres fue cuando respondió airadamente a un interlocutor que basó su punto de vista en la experiencia de haber vivido en Brasil hace 10 años.

«No puede comparar el presente con ese período de estancamiento», replicó.

Afortunadamente para Dilma, su probable adversario del PSDB, José Serra, ofrece un carisma similar.

Sin embargo, podría decirse que Serra tiene una sólida trayectoria política, como ex ministro de Salud y actual gobernador del estado de San Pablo.

Quien quiera que herede la actual salud económica de Brasil y pase lo que pase de aquí a 2026, Lula sostiene que los días en que su país era considerado de segunda categoría han terminado.

Como dijo a la audiencia de Londres: «Nos cansamos de ser el país del futuro. Nos cansamos de tantas promesas en el Siglo XX y ahora no queremos perder una sola oportunidad en el Siglo XXI».

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