En Brasilia ya hay internet gratis hasta en las paradas de bus

En Brasilia hay terminales con tecnología Wi-Fi en 40 estaciones gracias a una organización civil llamada La Carnicería Cultural T-Bone

 Esperar el autobus no debe ser algo desagradable o una pérdida de tiempo. Al menos eso es lo que piensa la agrupación La Carnicería Cultural T-Bone, que desde 1994 ha implementado programas de entretenimiento en las paradas de la ciudad de Brasilia.

Hace 13 años, esta agrupación brasileña que nace gracias a aportaciones de la Fundación del Banco de Brasil y Petrobras, tenía pequeñas bibliotecas en las paradas de los autobuses para que las personas, próximas a abordar, pudieran leer una novela, cuento o poesía mientras esperaban entre siete y diez minutos la llegada del camión.

Hoy eso ha evolucionado gracias a la tecnología. Luego de presentar un proyecto al Gobierno del Distrito Federal de Brasilia, T-Bone obtuvo 60 mil dólares para pasar de los libros a las computadoras, y hoy cuentan con 40 paradas equipadas con dos máquinas y Wi-Fi sin costo para pasar el rato.

Luiz Amorim, cofundador de La Carnicería Cultural T-Bone, comenta que la señal da para un kilómetro a la redonda y es un gran apoyo para la gente que viaja o que no puede acceder a la web desde su hogar.

“Las computadoras están colocadas a los lados de la parada del autobús, junto a nuevos estantes de libros iluminados para que la gente pueda acercarse a la literatura. La idea es a corto plazo tener eBooks descargables en dispositivos móviles de autores que quieran donar sus obras para que se las lleven en sus computadoras, smartphones o tablets.

En las paradas de autobús, en lugar de anuncios publicitarios, hay dos pantallas grandes que semejan iPads de 20 pulgadas, protegidas con cristales especiales para evitar que sean robadas, o, como dice Amorim, “para evitar el vandalismo”.

Son pantallas touch que permiten navegar por internet, sin necesidad de una contraseña, revisar el mail, la oferta cultural de la ciudad y los libros disponibles en esa y otras estaciones.

Cuando están sin uso, se muestran artistas brasileños, como un homenaje a su trabajo, según el cofundador de T-Bone.

“Esta iniciativa está siendo bien recibida por la gente de Brasilia y podría exportarse a otras naciones. Cada parada equipada tiene un costo aproximado de dos mil dólares, y el internet lo obsequia el Gobierno del Distrito Federal. Nosotros las llamamos estaciones culturales, y son un ejemplo de cómo acercar a la gente a la cultura y la tecnología”, agrega.

Se espera que el programa se duplique en 2013 y, con el apoyo del gobierno de la ciudad, pueda expandirse a las ciudades satélites de la región a corto plazo.

“Nuestra intención es que los menos favorecidos al acceso a la tecnología puedan acercarse a ella, y de paso tomen un libro y lean. Tenemos alrededor de 40 mil obras disponibles en las paradas de autobús, y a través de donaciones esperamos duplicarlos el próximo año, sin quitar el dedo de la posibilidad de tener los eBooks descargables únicamente en nuestras estaciones culturales”, agrega Amorim al despedirse.

 

 

 

 

 

 

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