En EE.UU. el senado aprobó la reforma financiera, la legislación establece límites a la actividad de los bancos y ofrece más protección a los consumidores

La compleja reforma, que se hará realidad tres años después del comienzo de la crisis financiera, establece límites a la actividad de los bancos y ofrece más protección a los consumidores, con la esperanza de evitar que se produzca una nueva crisis del sistema financiero como la desencadenada en 2008.

La votación en el Senado pone fin a más de un año de debate parlamentario que comenzó cuando el presidente Barack Obama propuso la reforma en junio de 2009. La Cámara de Representantes la aprobó el mes pasado.

«Lamento que no podamos recuperar sus empleos, devolverles las casas embargadas o poner dinero en sus cuentas de jubilación», dijo el senador demócrata, Christopher Dodd, uno de los impulsores del proyecto. «Lo que podemos hacer es ver que nunca jamás pasemos por lo que este país pasó», añadió.

La norma crea un órgano regulador que supervisará los riesgos generales para el sistema financiero y los grandes bancos tendrán que aumentar sus fondos de reserva para asegurar que disponen de liquidez en tiempos de crisis.

Asimismo, obliga a la reforma de las agencias de calificación y trata de arrojar más transparencia sobre el mercado de derivados, usado por algunos de los responsables del colapso financiero.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, dijo tras conocer la aprobación, que la reforma contribuye a un creciente consenso internacional sobre la necesidad de endurecer las normas que rigen el negocio bancario.

«A continuación nuestro objetivo», dijo Geither, «es negociar un tratado internacional que obligue a los grandes bancos a destinar mayores reservas, un colchón financiero mucho más grande para amortiguar las pérdidas».

La norma crea un órgano regulador que supervisará los riesgos generales para el sistema financiero y los grandes bancos tendrán que aumentar sus fondos de reserva para asegurar que disponen de liquidez en tiempos de crisis.

Asimismo, obliga a la reforma de las agencias de calificación y trata de arrojar más transparencia sobre el mercado de derivados, usado por algunos de los responsables del colapso financiero.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, dijo tras conocer la aprobación, que la reforma contribuye a un creciente consenso internacional sobre la necesidad de endurecer las normas que rigen el negocio bancario.

«A continuación nuestro objetivo», dijo Geither, «es negociar un tratado internacional que obligue a los grandes bancos a destinar mayores reservas, un colchón financiero mucho más grande para amortiguar las pérdidas».

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