En EE.UU. están desarrollando manadas de robots para minería y construcción de bases en la Luna

Últimamente crece el interés de las agencias espaciales y hasta del sector privado en construir bases en la Luna. Y debido a ello también crece el interés en la minería lunar.

De igual modo que sería impensable enviar desde otro continente todos los materiales de construcción para edificar una casa, en vez de obtenerlos de fuentes locales, tampoco resultaría una buena opción traer de la Tierra todos los materiales de construcción necesarios para edificar una base lunar, en vez de obtenerlos de la propia Luna.

El equipo de Moe Momayez, de la Universidad de Arizona en Estados Unidos, está elaborando, por encargo de la NASA, un plan para cosechar los recursos de la Luna mediante enjambres de robots autónomos y nuevas técnicas de excavación.

Según la hipótesis más aceptada sobre el origen del sistema Tierra-Luna, ambos astros provienen de un mismo planeta original que se partió como consecuencia de una colisión con otro astro. Por tanto, sus composiciones químicas deberían ser relativamente similares. La minería en la superficie de la Luna podría encontrar elementos químicos necesarios para tecnologías como la de los teléfonos inteligentes o las de diversos equipamientos médicos, titanio para su uso en aleaciones de titanio, metales preciosos como el oro y el platino, y helio-3, un isótopo de helio estable, extremadamente escaso en la Tierra, que podría alimentar las futuras centrales nucleares de fusión más eficazmente que con las opciones actualmente disponibles.

En la Tierra, para extraer el mineral de interés incrustado en la roca, los mineros necesitan perforarla. Algo parecido se tendrá que hacer en la Luna. Momayez ha desarrollado un proceso electroquímico para perforar rocas lunares cinco veces más deprisa que lo alcanzable por cualquier otro método aplicable.

Por su parte, Jekan Thanga, de la misma universidad y miembro del equipo, está adaptando una técnica de arquitectura de aprendizaje neuromórfica, que desarrolló en su laboratorio, llamada HEART (por las siglas en inglés de «Human and Explainable Autonomous Robotic System»). El sistema no solo entrenará a los robots para que trabajen juntos en tareas de minería, excavación e incluso construcción, sino que también permitirá a los robots mejorar sus habilidades de colaboración con el paso del tiempo.

El equipo tiene previsto fabricar y entrenar a los robots aquí en la Tierra, para que puedan practicar. En la fase final del proyecto, los investigadores prevén una manada de robots totalmente autónoma que no necesite recibir instrucciones de la Tierra para realizar operaciones de minería con las que extraer materiales ni para construir estructuras sencillas.