En Estados Unidos lograron producir una versión a pequeña escala de un hígado humano utilizando células madre

El avance, afirman los investigadores del Instituto de Medicina Regenerativa del Centro Médico Bautista de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte, nos acerca a la posible producción de hígados para trasplante.

Los expertos señalan que es un «paso importante» pero todavía habrá que demostrar que es posible la total funcionalidad de esos órganos fuera del laboratorio.

Los resultados de la investigación fueron presentados durante la conferencia de la Asociación Estadounidense para el Estudio de Enfermedades Hepáticas, en Boston.

La demanda de trasplantes de hígado excede, por mucho, al número de órganos disponibles y en años recientes varias investigaciones se han centrado en formar de utilizar tecnología celular para sustituir a los órganos que están fallando en el organismo o incluso, algún día, poder reemplazarlos.

La materia primera son las células madre, las células «maestras» que pueden dividirse y convertirse en diferentes tipos de tejidos.

Sin embargo, construir un órgano tridimensional a partir de células madre es una tarea difícil.

El método utilizado por los científicos de Wake Forest y otros investigadores alrededor del mundo, consiste en formar nuevo tejido hepático con la ayuda de un «andamio» creado con material de hígados de animales.

En este caso, los investigadores utilizaron un detergente para extraer todas las células del órgano dejando sólo el «esqueleto» de colágeno o estructura de apoyo y una red de pequeños vasos sanguíneos.

Posteriormente reemplazaron gradualmente las células originales con dos tipos de células madre humanas: células hepáticas inmaduras conocidas como progenitoras, y células endoteliales que recubren a los vasos sanguíneos.

Después de una semana en un «biorreactor», donde las células se alimentaban con una mezcla de nutrientes y oxígeno, los científicos observaron un amplio crecimiento celular dentro de la estructura e incluso signos de ciertas funciones normales en el pequeño órgano.

El profesor Shay Soker, quien dirigió la investigación, afirma que «estamos muy emocionados sobre las posibilidades que presenta esta investigación, pero hay que subrayar que todavía estamos en una etapa preliminar y habrá que vencer muchos obstáculos técnicos antes de que esto pueda beneficiar a los pacientes».

«No sólo debemos aprender a producir miles de millones de células hepáticas a la vez para poder crear hígados suficientemente grandes para los pacientes, también debemos comprobar si estos órganos son seguros» señala el científico.

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