En Francia se preguntan cómo luchar contra la obesidad en tiempos de recesión

_45080005_gor.jpgEn Francia la comida ha sido elevada a un estatus casi sagrado, pero ahora muchos se preguntan si, en medio de la recesión económica, es posible mantener la dieta equilibrada y deliciosa que define la identidad del país.
La duda se planteó con más claridad que nunca esta semana a propósito de un informe parlamentario que recomendó aumentar los impuestos sobre la «comida chatarra», como parte de una amplia batalla contra la obesidad.
Los franceses, orgullosos de platos como el foie-gras o el coq-au-vin, solían mirar con desagrado el apetito de otros por las hamburguesas y las papas fritas, y el consejo parlamentario parecía destinado a caer en buen terreno.
Sin embargo, el rechazo de tres ministros de gobierno a la idea, con el argumento de que el contexto económico la vuelve inviable, sugiere que algunas cosas están cambiando en Francia, también en la mesa.
El informe legislativo confirmó que la gordura se ha vuelto una amenaza para la sociedad francesa: una de cada dos personas adultas tiene sobrepeso y una de cada seis es obesa.
En cierta forma, esto contrasta con la imagen que el mundo tiene de Francia como un país de gente flaca, plasmada en el libro «Why French women don’t get fat» (Por qué las mujeres francesas no engordan) que se editó en Europa y América.
Su autora, Mireille Guiliano, sostiene que el secreto de la «paradoja francesa» es saber disfrutar de los alimentos, sin excesos y conscientes de lo que se come, su variedad y equilibrio.
Sin embargo, esa receta no funciona para todos los franceses.
Es cierto que en Francia tenemos la comida tradicional de cada región y que la cultura culinaria es muy rica», dijo Anne-Sophie Joly, que encabeza un colectivo nacional de organizaciones contra la obesidad denominado CNAO.
«Pero también es cierto que tenemos un consumo alimenticio, en términos de calorías, muy superior al que deberíamos», agregó Joly.
Desde hace algunos años se han escuchado diferentes alertas en Francia sobre la obesidad, un problema que cuesta más de US$13 mil millones anuales a la seguridad social.
Esta semana, un grupo parlamentario creado para prevenir la obesidad en Francia emitió un reporte con 80 propuestas concretas para enfrentar el problema.
Los consejos son diversos, desde mejorar la calidad de los alimentos que se venden en las cantinas de las escuelas hasta limitar la publicidad de los productos con altas calorías.
El informe también sugiere hacer de la lucha contra la obesidad una gran causa nacional el año próximo.
 

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