En Holanda crean un equipo móvil que aplica la eutanasia

Esta iniciativa se utilizará en enfermos que no han obtenido ayuda para acceder a ese servicio en Holanda

A partir del 1 de marzo la institución holandesa Finalización Voluntaria de la Vida (NVVE, por sus sigla en inglés) pondrá a disposición de personas afectadas con enfermedades terminales, trastornos crónicos o padecimientos mentales, equipos móviles con personal médico para aplicarles la eutanasia.

Esta iniciativa se aplicará a los holandeses que desean acceder a una muerte sin dolor y que por diversas circunstancias no han obtenido ayuda para acceder a este servicio.

En la mayoría de los casos los médicos se niegan a llevar a cabo estos procedimientos debido a motivos religiosos o desconocimiento de la legislación holandesa.

Antes de acceder a este derecho, que garantiza Holanda desde hace diez años, los enfermos tienen que cumplir con estrictos requisitos conforme a la legislación de ese país, entre los que figuran: haber comprobado que el sufrimiento del paciente es insoportable y no tiene perspectiva de mejora, informar al paciente de su situación y junto con su médico evaluar las opciones para tratar su padecimiento, tener el diagnóstico de fatalidad de por lo menos dos médicos independientes y haber expresado su voluntad de morir en estado de plena lucidez mental.

Cabe destacar que, debido a estos estrictos criterios de acceso al servicio, solamente dos de cada cinco peticiones son aprobadas.

Asimismo, a mediados de año la NVVE pondrá en funcionamiento un programa de asistencia, coordinado desde una clínica de La Haya , dentro del marco legal existente en materia de eutanasia en los Países Bajos llamado “Clínica para la terminación de la Vida” para los pacientes, que no desean morir en sus hogares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como la “acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente” y fue legislada por primera vez en Holanda en abril de 2002, cuenta con 85 por ciento de la aprobación de la población de ese país. Incluso las autoridades holandesas buscan fomentar el debate entre la sociedad y eliminar prejuicios en torno al tema, con actividades como el festival anual de cine documental llamado The End (El Final), que aborda temáticas de la muerte asistida.

En Berlín y Luxemburgo también se encuentra legislada la “muerte dulce”, como algunos la denominan.

Asimismo, es tolerada en países como Noruega, Dinamarca, Alemania o Austria y España, en el que el paciente goza de autonomía para rechazar, él mismo o a través de su familia, determinados tratamientos aunque pueda conducirle a la muerte.

En México, una ley similar a la de España que permite que los enfermos terminales puedan solicitar legalmente la eutanasia pasiva, se aprobó en 2008, la cual incluye una cláusula de conciencia que permite a los médicos negarse a aplicar el procedimiento y pasar el caso a otro colega.

A diferencia de la eutanasia activa que consiste en provocar directamente la muerte del enfermo, la pasiva pretende dejar de suministrar los medicamentos o retirar los aparatos que mantienen con vida artificialmente, para que el paciente muera de forma natural.

Por esta ley, un adulto enfermo terminal puede solicitar por escrito ante dos testigos que desea dejar de recibir un tratamiento que alargue su vida.

 

 

 

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