Estadounidenses sorprendidos por precios de combustibles buscan alternativas

ovationix.jpgPor Andrzej Zwaniecki
Un visitante que retorne a Estados Unidos luego de un año de ausencia no notaría mucha diferencia en la manera que los estadounidenses viven. Sin embargo, si se fijara en las estadísticas, se daría cuenta de una cantidad de cambios.
En los primeros cinco meses del año 2008 los conductores de vehículos manejaron 2,4 por ciento menos distancias que en el mismo periodo en 2007, de acuerdo con datos del Departamento de Transporte de Estados Unidos. En el año 2007 los viajes en metro, autobuses y ferrocarriles urbanos subieron a un nivel nunca alcanzado en 50 años. El uso de las bicicletas ha aumentado muchísimo. Y la venta de vehículos que tragan combustible, se ha ido al suelo.
Según los economistas, los estadounidenses están cambiando en respuesta a los altos precios de los combustibles,
Una encuesta realizada en julio por el diario The Washington Post, muestra que, por primera vez, la mayoría de los estadounidenses atribuyen al precio de la gasolina las dificultades económicas.
Los expertos indican que la respuesta de los consumidores muestra un cambio cultural, largamente postergado, que puede colocar a Estados Unidos en una senda más «sostenible» en términos del uso de energía.
Mary Peters, secretaria de Transporte de Estados Unidos, estima que los estadounidenses, han superado ya el punto difícil.
¿QUÉ FUE LO QUE OCURRIÓ?
La crisis petrolera de la década de 1970 les enseñó a los estadounidenses a utilizar con juicio el combustible, dicen los expertos. Pero dado que en la década de 1990 los precios del petróleo se estabilizaron alrededor de 20 dólares por barril, los estadounidenses dejaron a un lado la prudencia y compraron vehículos más poderosos, tragadores de combustible y casas todavía más grandes.
Cuando los residentes de las ciudades siguieron trasladándose hacia los suburbios y más allá de los suburbios, sus viajes a las ciudades se hicieron cada vez más largos. El consumo diario medio de petróleo, del cual el transporte represente más de dos tercios, aumentó en casi 20 por ciento entre 1995 y 2005, de acuerdo con lo que indica la Administración de Información Energética.
«Ahora que la energía barata se va, y se va y ya casi se agota, estamos experimentando un cambio de paradigma», dijo Steve Andrews, experto en energía, con sede Denver, en declaraciones a America.gov.
El cambio no será rápido, ni fácil afirman Andrews y otros expertos.
¿QUÉ HACEMOS AHORA?
La transición a la próxima generación de vehículos híbridos y eléctricos, que puede ayudar a reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo, demandará tiempo y mucho dinero. Los principales fabricantes de autos, que por mucho tiempo no vieron la necesidad de vehículos que quemen poco o nada de petróleo, comenzaron a buscar tecnologías novedosas solamente cuando el Congreso aplicó en 2007 normas mucho más estrictas para economizar el combustible. (Ver artículo relacionado «Fabricantes de autos de EE.UU. siguen distintas vías hacia el futuro automotriz»)
Llevará mucho tiempo transformar los patrones de desarrollo urbano de Estados Unidos. Una ilustración del criterio imperante del estatuto es el estado de Maryland, que recientemente decidió invertir miles de millones de dólares en un proyecto de carreteras, en lugar de mejorar el transporte público.
Algunos otros estados, condados y ciudades aplicaron normas de desarrollo de alta densidad orientado a mejorar el tránsito, y alentaron el uso de bicicletas, el trabajo a distancia de la oficina, el compartir los viajes diarios y el uso del transporte público para atender la expansión de los suburbios, la congestión del tráfico y el consumo del combustible, aun mucho antes de la crisis actual.
Pero Douglas Farr, un arquitecto de Chicago, autor del libro «Urbanismo Sostenible», dice que esas soluciones no significarán mucho si van separadas, o incluso si son aplicadas en amplia escala. Farr sugiere un plan que integre esas soluciones en asentamientos compactos, donde se pueda caminar y con buen tránsito, dotados de edificios eficientes en cuanto al consumo de energía y de agua. (Ver artículo relacionado «Urbanismo sostenible responde a las necesidades del mercado»)
Farr declaró a América. gov que la primera prueba mayor a la disposición de Estados Unidos para lidiar con este asunto será en 2009, cuando el Congreso estudie un proyecto de ley de transporte, que determinará la prioridades y el financiamiento de carreteras y transporte público.
¿ENTRARÁ EL GOBIERNO EN EL DEBATE?
La demanda de los consumidores y los cambios demográficos, que respaldan el retorno desde los suburbios, impulsará la transformación más que el Congreso, anotan los expertos. En su envejecimiento la generación de los nacidos antes de 1950 gravita hacia los centros de la ciudad, y a sus hijos graduados de la universidad les atrae la vida nocturna en los centros de ciudad.
Los constructores enfocarán su interés  en las ciudades, si pueden lograr ganancias, dice Farr. Y el potencial para lograr buenas ganancias está ahí.
«El urbanismo sostenible es la oportunidad económica más grande que hayamos visto», dijo.
Sin embargo Farr asevera que el gobierno debe involucrarse más en el asunto.
Muchos expertos comparten sus criterios.  Andrews señala que la perforación de nuevos pozos petroleros en Estados Unidos debería depender de medidas diseñadas para frenar la demanda, tales como reducir y hacer cumplir estrictamente los límites de velocidad  e introducir incentivos para que los consumidores compren vehículos eficientes en uso del combustible, o vehículos impulsados por electricidad.
Michelle Foss, economista especializada en energía en la Universidad de Texas, en Austin, rechaza la noción de que la intervención del gobierno sea necesaria, y dice que suele ser contraproductiva. Dijo en declaraciones a América. gov que ella cree que será el propio mercado el que impulse los cambios necesarios, como lo demuestra el comportamiento reciente de los consumidores.
Sin embargo, Farr dice que el desarrollo suburbano, basado en el uso del automóvil, no ha sido el resultado de las fuerzas del mercado sin control, sino que más bien del sistema de subsidios directos e indirectos que «nos impulsaron a manejar más. Ese sistema debe ser desmantelado», dijo.
David Garman, consultor en materia energética, que sirvió en la administración Bush como subsecretario de Recurso Energéticos, dice que el gobierno federal debe hacer  más. En declaraciones a America.gov Garman señaló que diversos estudios indican que tiene mucho más sentido económico financiar la tecnología que tratar de imponer soluciones más tarde.

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