Estas enfermedades pueden matarnos en menos de 24 horas

Existen enfermedades que se extiende por el cuerpo a un ritmo tan rápido que una persona puede morir en menos de un día si no recibe tratamiento médico de inmediato

Existen infinidad de enfermedades en el planeta, y, aunque la mayoría son leves, existen aquellas que tienen el potencial de matar, pero ¿qué enfermedades se propagan tan rápido que pueden matarte en menos de 24 horas? La meningitis es una de ellas. La enfermedad se extiende por el cuerpo a un ritmo tan rápido que una persona puede morir en un día si no recibe tratamiento médico de inmediato. Por ello, desde LA RAZÓN, hemos recopilado una lista de enfermedades que pueden matarnos en un día para asegurarnos de que las conozca y sepa cómo actuar.

Enfermedad meningocócica

El agente que causa este tipo de enfermedades es la bacteria “Neisseria meningitidis” (meningococo), de la que se han descrito al menos seis serogrupos diferentes (A, B, C, W, X e Y). La importancia relativa de cada serogrupo depende de la ubicación geográfica y de otros factores, entre ellos la edad. Por ejemplo, históricamente el “serogrupo A” ha sido una causa importante de enfermedad en África subsahariana pero su aislamiento es raro en España, ya que la mayoría de los casos notificados se identifican en los serogrupos B, C, W e Y. La enfermedad se transmite a través de la saliva y las fosas nasales de las personas infectadas: estornudos, tos, compartir bebidas, besos, etc. Y es mortal en aproximadamente el 50% de las personas que la padecen. Asimismo, entre el 10 y el 15% de los afectados pueden terminar sufriendo defectos neurológicos graves, incluidos problemas cognitivos, fuertes dolores de cabeza y depresión. Los síntomas de la meningitis son similares a los de la gripe y pueden confundirse fácilmente con ella. Por otro lado, esta enfermedad no tiene barreras geográficas. Es decir, no es necesario estar en un determinado país para contraer esta enfermedad, ya que la meningitis está en todas partes. Según las estadísticas, alrededor del 10% de la población padece esta enfermedad y menos del 1% de los portadores finalmente enfermará.

Los bebés y los niños pequeños son más propensos a contraer la enfermedad debido a su sistema inmunológico más débil. La enfermedad ataca las meninges o el revestimiento del cerebro y la médula espinal pudiendo hacer que el portador se vuelva más sensible a la luz, manifieste dolores corporales, fiebre, rigidez en el cuello, cansancio generalizado y, en ocasiones, un sarpullido morado. Existe una vacuna para la mayoría de las formas bacterianas de la meningitis. De las vacunas disponibles en nuestro país frente a los diferentes serogrupos de meningococo, actualmente forman parte del calendario de vacunación recomendado por el Sistema Nacional de Salud la vacuna frente al meningococo C y la vacuna tetravalente frente a los serogrupos ACWY.

Accidente cerebrovascular

Un derrame cerebral puede ocurrir cuando un vaso sanguíneo explota o es bloqueado por un coágulo en el cerebro, cortando el suministro de oxígeno a las células, que pueden morir causando daño cerebral. Hay dos tipos de derrames cerebrales:

Un derrame cerebral hemorrágico ocurre cuando se rompe o daña un vaso sanguíneo y sangra dentro del cerebro.

Un derrame cerebral isquémico ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro está bloqueado o restringido debido al marcado estrechamiento de las arterias o a una masa engrosada de sangre denominada coágulo de sangre.

  • Arterias obstruidasGrasacolesterol y otras sustancias pueden acumularse en las paredes de los vasos sanguíneos. Con el tiempo, estas sustancias se endurecen y forman unas estructuras denominadas placa. La acumulación de depósitos de grasa y placa tapona las arterias, estrechando el camino para que la sangre circule.
  • Coágulos de sangre: Cuando se forma un coágulo en un vaso sanguíneo del cerebro, que de por sí ya es delgado, entonces el derrame cerebral se denomina derrame cerebral trombótico. Cuando un coágulo de sangre, que se ha formado en otra parte del cuerpo, se desprende y viaja hasta un vaso sanguíneo en el cerebro, el resultado es un derrame cerebral embólico, lo que comúnmente se conoce como embolia cerebral. Un derrame cerebral embólico también puede ser el resultado de una burbuja de aire u otra sustancia extraña en la sangre que bloquea un vaso sanguíneo cerebral.

No obstante, en estos días, el 80% de los ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares prematuros se pueden prevenir. Los síntomas más comunes de un accidente cerebrovascular son el entumecimiento de la cara, el brazo o la pierna y, por lo general, afecta únicamente a un lado del cuerpo.

Cólera

El cólera es una enfermedad infecto-contagiosa intestinal aguda o crónica, provocada por los serotipos O1 y O139 de la bacteria “Vibrio cholerae”, que produce una diarrea caracterizada por deposiciones acuosas abundantes, con un contenido elevado de sodio, bicarbonato y potasio, y una escasa cantidad de proteínas. Esta es una enfermedad intestinal causada por ingerir agua o alimentos contaminados y puede matar a cualquier persona en cuestión de horas. Los afectados por la infección sufren graves diarreas que pueden provocar deshidratación y muerte si no se tratan con urgencia.

SARM

El “Staphylococcus aureus resistente a la meticilina” o SARM es una cepa de la bacteria “Staphylococcus aureus” que se ha vuelto resistente a varios antibióticos, primero a la penicilina en 1947, y luego a la meticilina. Asimismo, existe otra cepa, el SARV, que ha desarrollado resistencia a la vancomicina, uno de los pocos antibióticos que todavía eran capaces de controlar esta bacteria. Los síntomas de SARM dependen de dónde se encuentre la infección, aunque, en la mayoría de los casos, causa infecciones leves en la piel, como llagas o forúnculos. Aunque también puede causar infecciones cutáneas más graves o infectar heridas quirúrgicas, el torrente sanguíneo, los pulmones o las vías urinarias. El SARM produce sobre todo infección nosocomial, es decir, infecciones contraídas en un hospital. Su manifestación más grave es la neumonía nosocomial, enfermedad que puede ser mortal y que se contrae a través de la inserción de un tubo ventilador en el cuerpo del paciente.

Enterovirus D68

El enterovirus D68 (EV-D68) es un virus que provoca síntomas similares a los de la gripe. El EV-D68 se descubrió en 1962. Este virus se transmite a través de la saliva, la tos y los estornudos, además de superficies contaminadas con el virus. Los síntomas incluyen fiebre, secreción nasal, estornudos, tos y dolor muscular. Los bebés y los niños pequeños tienen el mayor riesgo de padecer EV-D68. Esto se debe a que la mayoría de los adultos ya son inmunes al virus debido a que han estado expuestos previamente. Los adultos pueden presentar síntomas leves, o no presentar ningún síntoma. En los casos más graves puede causar sibilancias y graves dificultades respiratorias que pueden provocar la muerte.

Peste bubónica

Es una infección bacteriana grave producida por la bacteria “Yersinia pestis” en la que predomina la inflamación de ganglios linfáticos infectados. Conocida popularmente como la “Peste Negra”, es causada por una picadura de un pequeño animal infectado como una rata o una pulga. Si bien no se encuentra en España, es endémica en los países africanos, Rusia, las Américas y toda Asia. Los síntomas son fiebre y escalofríos, dolores de cabeza y de cuerpo, vómitos y náuseas. La peste es la causa de la “muerte negra” que se propagó en Asia, Europa, y África en el siglo XIV y que mató a unas 100 millones de personas.

Ébola

El virus del Ébola es un virus de la familia “Filoviridae” que se detectó por primera vez, en 1976, en algunas regiones de África. La enfermedad produce una fiebre hemorrágica viral de la misma categoría que la fiebre de Malburg, la fiebre de Lassa y la fiebre del dengue. Más de 11.500 personas han perdido la vida en todo el mundo a causa del Ébola. Este virus se transmite a través del contacto cercano con sangre, secreciones de órganos o fluidos corporales de animales infectados. Es común en países de África occidental como Guinea, Sierra Leona y Liberia. El brote de la enfermedad del Ébola en África occidental, que se inició en marzo de 2014, fue la epidemia viral hemorrágica más grande en la historia, donde casi el 40% de las personas que contrajeron la afección durante este brote fallecieron. En Europa, el protocolo por sospecha de ébola se activó por primera vez en la historia en Valencia, el 25 de junio de 2014. El paciente que hizo saltar la alarma, pasajero de un vuelo procedente de Marruecos, fue trasladado al Hospital La Fe de Valencia, hasta que se le dio el alta. Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), era el único caso sospechoso registrado a nivel europeo hasta ese momento. No obstante, un mes después de la falsa alarma en Valencia, se confirmó el primer caso caso. El 5 de agosto de 2014, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios confirmó que el religioso Miguel Pajares, un español de 75 años, que se encontraba en la República de Liberia participando en las labores de control de la epidemia del Ébola, se había contagiado. Pajares falleció el 12 de agosto de ese mismo año, a causa de la enfermedad.

Fiebre del dengue

La fiebre del dengue es una enfermedad infecciosa causada por el virus del dengue, perteneciente al género “Flavivirus”, que es transmitida por la picadura de mosquitos, principalmente del “Aedes aegypti”. Existen 5 tipos del virus de dengue. La infección causa síntomas gripales, y en ocasiones evoluciona hasta convertirse en un cuadro potencialmente mortal, llamado dengue grave o dengue hemorrágico. Los síntomas son fiebre alta, dolores de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor en las articulaciones, dolor muscular y óseo y sarpullido o sangrado de la nariz y las encías. Estos mosquitos infectados suelen vivir en países tropicales y no hay vacuna disponible, por lo que se recomienda protección.

El número de casos de dengue ha aumentado drásticamente desde la década de 1960. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en las últimas dos décadas se multiplicaron por ocho los números de casos notificados, con una estimación de entre 284 y 528 millones de personas infectadas anualmente.