Algunas aplicaciones de la cúrcuma que seguramente no conocías

La cúrcuma (Curcuma longa) se utiliza desde hace siglos en el sudeste asiático para tratar un amplio abanico de dolencias.

Por un lado, es conocida por sus propiedades para inhibir el daño oxidativo. La comida rápida y los azúcares refinados, entre otros factores, provocan un daño progresivo en células y tejidos, que la cúrcuma es capaz de reducir.

También inhibe la inflamación de bajo grado. Es rica en omega 6, lo que hace que esta se transforme en sustancias proinflamatorias. La cúrcuma inhibe las enzimas COX-2 y 5-LO, liberándose así menos sustancias inflamatorias. A nivel de los genes es capaz de actuar sobre el desarrollo de enfermedades inflamatorias, además de equilibrar el sistema inmune.

En lo referente a enteropatías inflamatorias, la curcumina ha sido ensayada en un modelo animal para las enteropatías inflamatorias como la enfermedad de Crohn. Y en casos de artritis reumatoide, tiene un papel principal el factor de transcripción NF-kB, la sustancia que transcribe las citocinas proinflamatorias del ADN. También su uso es beneficioso para la depresión y alzhéimer. La cúrcuma es liposoluble, por lo que es capaz de traspasar la barrera hematoencefálica. Allí inhibe la enzima MAO y aumenta la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, entre otros lugares, en el córtex frontal, el hipocampo y el cuerpo estriado. Además, en la India se usa un emplasto para que las heridas se curen más rápido y evitar las infecciones, reduce el dolor y acelera la curación de las úlceras gástricas, y en diversos estudios piloto con humanos se ha demostrado que la curcumina reduce la lipoperoxidación y es buena para los niveles de lípidos y fibrinógenos en sangre.