Este es “Blob”, el extraño organismo sin cerebro capaz de aprender

«Blob», en el zoo de París – Reuters

Esta criatura de 720 sexos que parece sacada de una película de ciencia ficción es una de las más fascinantes de la naturaleza

El Parque Zoológico de París ha encontrado un nuevo reclamo para atraer al público. Sus responsables han organizado la exhibición de «Blob», una criatura sin cerebro, pero que es capaz de aprender. Y sin boca, estómago ni ojos, pero que puede detectar alimentos y digerirlos. Por si fuera poco, el extraño ser tiene casi 720 sexos, puede moverse sin piernas ni alas y se repone en dos minutos si se corta por la mitad.

¿Qué diantres es eso? Para todos aquellos que piensen en un ser alienígena, lo que el zoo de París anuncia a bombo y platillo no es más que un moho de los fangos (Physarum polycephalum). ¿Defraudados? No deberían. Este organismo unicelular no es una planta, ni un animal ni un hongo (al menos no se sabe con certeza), y representa uno de los mayores misterios de la naturaleza. Puede parecer plastilina, pero es fascinante.

«Blob», llamado así por una película de ciencia ficción de 1958, protagonizada por un joven Steve McQueen, en el que una forma de vida alienígena consume todo a su paso en una pequeña ciudad de Pennsylvania, resulta de lo más inquietante. «Nos sorprende porque no tiene cerebro, pero es capaz de aprender (…) y si fusionas dos, el que ha aprendido transmitirá su conocimiento al otro», afirma Bruno David, director del Museo de Historia Natural de París, del que forma parte el Parque Zoológico.

Fusión y aprendizaje

En efecto, esta capacidad de aprendizaje fue demostrada hace algunos años por biólogos del Centro de Investigación en Cognición Animal (CNRS, Université Toulouse III – Paul Sabatier). Los científicos demostraron que un molde de este limo puede transmitir lo que ha aprendido a un molde de limo compañero cuando los dos se combinan.

Imagínese que pudiera fusionarse temporalmente con alguien, adquirir el conocimiento de esa persona y luego separarse para convertirse en su yo separado de nuevo. Esto es lo que sucede con el moho del fango.

Physarum polycephalum sobrevive en la basura forestal, pero también se puede cultivar en una placa de laboratorio. En ese entorno, los investigadores demostraron que un moho de limo que ha aprendido a ignorar la sal puede transmitir este comportamiento adquirido a otro simplemente fusionándose con él.

Para lograr esto, los investigadores enseñaron a más de 2.000 mohos de limo que la sal no es una amenaza. Para alcanzar su alimento, estos moldes de moho tuvieron que cruzar un puente cubierto con sal. Esta experiencia les hizo «habituados». Mientras tanto, otros 2.000 moldes de moho tuvieron que cruzar un puente sin sal, y se les clasificó como «ingenuos».

Sobre un puente de sal

Después de este período de entrenamiento, los moldes de moho del fango se fundieron juntos donde entraron en contacto. Los nuevos moldes tuvieron entonces que cruzar puentes cubiertos de sal. Para sorpresa de los investigadores, los moldes de moho mezclado se movieron tan rápido como los «habituados», y mucho más rápido que los «ingenuos», lo que sugiere que el conocimiento de la naturaleza inofensiva de la sal había sido compartido.

Los científicos separaron los moldes del limo 1 hora y 3 horas después de la fusión y repitieron el experimento del puente. Sólo los moldes de limo ingenuos que habían sido fusionados con moldes de limo habituados durante 3 horas ignoraron la sal. Todos los demás la rechazaron. Esto era prueba de aprendizaje. Al ver los moldes de limo a través de un microscopio, los científicos observaron que, después de 3 horas, se formó una vena en el punto de fusión. Esta vena es el canal a través del cual se comparte la información.

A muchos les encantaría tener la capacidad de fundirse con el más adelantado de la clase tres horas antes de un examen. Por suerte o por desgracia, solo «Blob» tiene esta capacidad.