Esto es lo que sabemos sobre el trastorno por atracón

Después de que el trastorno por atracón haya entrado en el manual de diagnóstico psiquiátrico de referencia, es buen momento para revisar las evidencias científicas de este trastorno de la conducta alimentaria.

Esto lo ha hecho, en una revisión de resultados de investigaciones, un equipo internacional

El trastorno por atracón se caracteriza por episodios regulares en los que las personas afectadas ingieren gran cantidad de comida y experimentan una pérdida total del control de su comportamiento alimentario. Actualmente se estima que un 1,3% de la población sufre este tipo de trastorno.

En su revisión de resultados, los investigadores han recopilado las últimas evidencias científicas en torno al trastorno por atracón, y han puesto el foco en la epidemiología, las estrategias de prevención, el manejo y la calidad de vida de las personas afectadas.

En comparación con otras enfermedades mentales, el trastorno por atracón tiene una fisiopatología que es compleja y multifactorial, con implicaciones tanto biológicas como sociales que contribuyen a desregular el comportamiento alimentario. Los estudios neurológicos muestran que las personas afectadas presentan afectaciones de los circuitos neuronales asociados a la recompensa, inhibición o control de las emociones, algo similar a lo que ocurre con las conductas adictivas.

Hasta ahora, la psicoterapia basada en el modelo cognitivo-conductual ha sido el tratamiento más recomendable para las personas con trastorno por atracón en primera instancia.

“Debemos seguir trabajando para entender los mecanismos implicados en el trastorno por atracón y así mejorar la prevención y tratamiento de esta enfermedad”. Y añade: “Estos esfuerzos deberían incluir también el cribado, la identificación y la implementación de intervenciones basadas en la evidencia científica en la práctica clínica”.

Criterios para el diagnóstico del trastorno por atracón

El trastorno por atracón acaba de ser incorporado en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, manual de referencia en el ámbito psiquiátrico, que describe que los episodios de crisis deben cumplir al menos tres de las siguientes características para que se reconozca que la persona tiene el trastorno: comer más rápidamente de lo normal, acabar con una sensación incómoda de hartazgo, comer a pesar de no tener hambre, realizar los atracones de comida a escondidas, y tener sentimientos negativos por la gran ingesta alimentaria.

Al contrario de la bulimia nerviosa, las personas afectadas por trastorno por atracón no compensan las grandes ingestas de comida con métodos purgativos, como el vómito. Además, en este trastorno los y las pacientes no presentan alteraciones sobre la percepción de la imagen del propio cuerpo. De hecho, algunos estudios postulan que es el trastorno alimentario que presenta más similitudes con las conductas adictivas y, en este sentido, se está explorando la validez del constructo de la adicción a la comida, al menos en algunos casos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado la obesidad como uno de los principales problemas de salud global. Esto acentúa la importancia clínica del trastorno por atracón, ya que a menudo se encuentra asociado a la obesidad.

Sin embargo, “Debemos tener presente que, a pesar de la fuerte asociación, la pérdida de peso como tratamiento del trastorno por atracón resulta controvertida, como mínimo en una primera fase. “Sin embargo, se recomienda priorizar terapias basadas en el comportamiento, así como en los aspectos cognitivos y emocionales asociados, con el objetivo principal de reducir o eliminar los atracones incontrolados de comida.

Esta revisión de resultados de investigaciones se titula “Binge eating disorder”. Y se ha publicado en la revista académica Nature Reviews Disease Primers.