Esto le puede pasar a tus tímpanos cuando conduces a través de un túnel

Estamos sometidos constantemente a presión y la fisiología de nuestro aparato auditivo a veces nos puede causar molestias si esta varía bruscamente. Te contamos por qué.

Se producen millones de desplazamientos todos los días. En un mundo cada vez más conectado, es más que probable que estos recorridos se realicen en un medio como el tren, el avión o el automóvil. Seguro que, bien sea atravesando un túnel en un tren, al despegar el avión o al ascender una cuesta empinada en auto, alguna vez hayas notado como si los oídos se te taponaran. No hay ningún objeto extraño en el conducto auditivo y, aun así, notamos una especie de tapón que puede llegar en casos extremos a causar dolor, mareos e incluso hemorragias. ¿Por qué nos ocurre esto?, y ¿por qué tapándonos la nariz y forzando el aire a llegar a los oídos se nos pasa? Todo tiene que ver con equilibrios de presión.

Under pressure

Todos los cuerpos que están en la superficie de La Tierra se encuentran bajo una columna de aire de varios kilómetros de altura. Este aire tiene una masa que, gracias a la gravedad del planeta, es empujado contra el suelo donde ejerce la fuerza que denominamos presión atmosférica.

La presión atmosférica varía durante el año, cuando comentan en los programas del tiempo que se acercan borrascas o anticiclones realmente nos están avisando que se va a producir un cambio en la presión del aire, presiones más bajas cuando se trata de una borrasca y presiones más altas si se trata de un anticiclón. Pero con estas variaciones no se nos taponan los oídos ¿Por qué? La clave está en la brusquedad con la que sucede el cambio.

Abriendo cabezas para entender qué hay dentro

Si hacemos un corte transversal de nuestra cabeza a la altura de la oreja, observamos que podemos dividir el sistema auditivo en 3 partes según su función. La primera que encontramos es el oído externo, que es el encargado de captar el sonido y canalizarlo hasta la membrana timpánica o tímpano. Esta membrana transforma las ondas de sonido en vibración y actúa como separación física de la siguiente zona, el oído medio.

El oído medio se encuentra aislado del exterior y contiene una cadena de huesecillos en que se mueven con la vibración del tímpano y la transmiten al oído interno. Aquí, al final del camino, el movimiento de los huesecillos será transformado en impulsos eléctricos que nuestro cerebro podrá interpretar como el trino de un pajarillo, las olas del mar o el grito de “¡TAXI!” de algún peatón. Una vez entendida esta parte de la anatomía, respondamos la pregunta: ¿Por qué se nos tapona el oído?

Para ello debo confesar que he colado una pequeña mentira. He dicho que el oído interno se encuentra aislado del exterior y esto no es completamente cierto. Existen unos canales llamados trompas de Eustaquio que unen el oído medio con la garganta (concretamente con la faringe) y, por tanto, con la nariz y la boca, es decir, dos oberturas al exterior. Así se permite una circulación mínima de aire que ayuda a equilibrar la presión atmosférica con la interior del cuerpo poco a poco. Una vez conseguido el equilibrio, el tímpano queda en reposo.

Viajando, que es gerundio.

Ahora bien, cuando subimos una cuesta muy empinada a gran velocidad en el coche, la presión atmosférica disminuye al tener cada vez menos aire encima, esto provoca que la presión en el exterior de las orejas sea más baja que en el interior y el aumento de presión del aire del interior nos abomba los tímpanos hacia fuera, señal que nuestro cerebro interpreta como que el canal auditivo está taponado.

En los vuelos comerciales sucede un fenómeno parecido, aunque las cabinas de los aviones se encuentran presurizadas, la presión de estos aviones suele ser equivalente a estar en una montaña a 2500 m de altitud.

Pero yendo en tren no nos elevamos, ¿de dónde viene el cambio de presión? Al entrar el tren en el túnel, empuja el aire con el morro y lo fuerza a ir hacia adelante. Como es un gas, el aire se comprime frente al morro del tren, creando así una barrera que impide que ese aire que vamos atropellando se mueva hacia los vagones de cola. Así tenemos una zona con mucho aire delante del tren y, por tanto, con una mayor presión, la zona del medio con una presión menor y la trasera donde, según nos alejamos del tren, la presión va aumentando. En este caso nos interesa la zona media, donde van los pasajeros y, como los vagones de los trenes no están presurizados, el cambio repentino de presión nos produce una sensación parecida a si nos elevásemos cientos de metros en el aire en apenas una fracción de segundo.

Para solucionar estos problemas en los tímpanos, el conocimiento popular nos ha dotado de varios trucos, como bostezar, abrir y cerrar varias veces seguidas la boca para forzar la apertura de las trompas de Eustaquio y, por supuesto, la maniobra Valsalva. Esta maniobra consiste en cerrar la boca y taparse la nariz con la mano para evitar que salga el aire y, al mismo tiempo, forzarlo a salir por ella. De este modo conseguimos que ese aire que no tiene donde ir, se dirija por las trompas de Eustaquio hasta el canal auditivo y equilibre la presión de la caja timpánica con la del exterior. Así conseguiremos que el tímpano quede en reposo, vuelva nuestra audición y podamos disfrutar del viaje.

Estos cambios de presión no se pueden solucionar introduciéndose un hisopo, comúnmente conocido como “bastoncillo para los oídos”. De hecho, estos bastoncillos jamás deberían utilizarse para limpiar el canal auditivo, únicamente el aparato vestibular, es decir la oreja por fuera. Si existe un taponamiento permanente en el oído hay acudir a un profesional.

Cuidado al realizar la maniobra Valsalva aplicando mucha fuerza, porque es muy sencillo dañar la delicada membrana que es el tímpano.