Estos 4 alimentos ayudan a reducir el riesgo de demencia, dice un estudio

La alimentación guarda un estrecho vínculo con el deterioro cognitivo. Estos son los alimentos que deberías incluir en tu dieta si no quieres aumentar las posibilidades de sufrir demencia en el futuro.

La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Cada año se diagnostican casi 10.000.000 nuevos casos en todo el mundo, y la alimentación puede tener un papel clave para prevenirla. Sabemos que una dieta saludable rica en omega-3 y sus derivados puede beneficiar al cerebro. Ahora, un estudio publicado en la edición online ‘Neurology’ ha descubierto 4 alimentos relacionados con un menor riesgo de desarrollar demencia.

“Puede haber algunas herramientas nutricionales potentes en su casa para ayudar a combatir la inflamación que podría contribuir al envejecimiento del cerebro -anunció el autor del estudio Nikolaos Scarmeas, de la Universidad Nacional y Kapodistrian de Atenas (Grecia) y miembro de la Academia Americana de Neurología-. La dieta es un factor del estilo de vida que se puede modificar, y podría desempeñar un papel en la lucha contra la inflamación, una de las vías biológicas que contribuyen al riesgo de demencia y deterioro cognitivo más adelante en la vida”.

Los investigadores analizaron a 1.059 personas de Grecia con una edad media de 73 años que no padecían demencia. Cada persona respondió a un cuestionario sobre la frecuencia de los alimentos que se suele utilizar para determinar el potencial inflamatorio de la dieta de una persona.

El cuestionario buscaba información sobre los principales grupos de alimentos consumidos durante el mes anterior, incluidos los productos lácteos, los cereales, las frutas, las verduras, la carne, el pescado, las legumbres, que incluyen las judías, las lentejas y los guisantes, las grasas añadidas, las bebidas alcohólicas, los estimulantes y los dulces.

La posible puntuación inflamatoria de la dieta puede oscilar entre -8,87 y 7,98, y las puntuaciones más altas indican una dieta más inflamatoria, que incluye menos porciones de frutas, verduras, legumbres y té o café. Scarmeas señala que múltiples nutrientes de todos los alimentos contribuyen a la naturaleza inflamatoria de la dieta de una persona.

Los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos iguales: los que tenían las puntuaciones más bajas de inflamación dietética, las puntuaciones medias y las puntuaciones más altas. Los del grupo con las puntuaciones más bajas de -1,76 e inferiores, que indican una dieta más antiinflamatoria, comían una media semanal de 20 raciones de fruta, 19 de verduras, cuatro de judías u otras legumbres y 11 de café o té.

Los del grupo con las puntuaciones más altas, de 0,21 en adelante, que indican una dieta más inflamatoria, comían una media a la semana de nueve raciones de fruta, 10 de verduras, dos de legumbres y nueve de café o té.

Los investigadores hicieron un seguimiento de cada persona durante una media de tres años. En el transcurso del estudio, 62 personas, o el 6%, desarrollaron demencia. Las personas que desarrollaron demencia tenían puntuaciones medias de -0,06, en comparación con las puntuaciones medias de -0,70 de los que no desarrollaron demencia.

Tras ajustar la edad, el sexo y la educación, los investigadores descubrieron que cada aumento de un punto en la puntuación de inflamación de la dieta se asociaba con un aumento del 21% en el riesgo de demencia. En comparación con el tercio inferior de los participantes que consumían la dieta menos inflamatoria, los que estaban en el tercio superior tenían tres veces más probabilidades de desarrollar demencia.

“Nuestros resultados nos acercan a la caracterización y medición del potencial inflamatorio de las dietas de las personas –resalta Scarmeas–. Eso, a su vez, podría ayudar a informar sobre recomendaciones dietéticas más adaptadas y precisas y otras estrategias para mantener la salud cognitiva”.

El estudio es observacional, no un ensayo clínico y no demuestra que seguir una dieta antiinflamatoria prevenga el envejecimiento del cerebro y la demencia, sólo muestra una asociación, advierten los investigadores.