Estos son algunos secretos de la seda de tarántula

090609120735_tarantulasgarra266.jpgUnos 30 arácnidos peludos, entre los que se destaca una tarántula chilena rosada, conviven en el laboratorio de arañas de la Universidad de Nottingam, donde se estudian sus habilidades como tejedoras.
Las tarántulas, originarias en su mayoría de América Central y del Sur, agrupan unas 900 especies y podrían aportar las claves para reproducir de manera artificial su poderosa seda.
La tela de araña es ligera, muy elástica y más fuerte que el acero, y por eso las investigaciones están orientadas hacia una gran gama de aplicaciones comerciales: desde ropa a hilo de sutura.
Pero, a diferencia de los gusanos de seda, las arañas no son buenas obreras en serie, sobre todo por su tendencia a comerse unas a otras cuando están en cautiverio.
Hace varios cientos de millones de años que la rama genealógica de las tarántulas se separó del resto de las arañas, así que la evolución ha tenido tiempo para crear algo diferente en cuanto a la seda.
A pesar de que los científicos han logrado identificar los genes «tejedores» de arañas comunes, ampliamente estudiadas, las pruebas para producir la proteína de la seda han resultado muy complejas hasta ahora.
La doctora Sara Goodacre, responsable del laboratorio de Nottingam, dijo que la seda de las tarántulas es un área aún sin explorar.
«Nadie se ha fijado en estas arañas, y puede ser que su tela sea muy diferente a la de otros grupos estudiados hasta ahora», afirmó Goodacre.
«Hace varios cientos de millones de años que la rama genealógica de las tarántulas se separó del resto de las arañas -explicó la doctora- así que la evolución ha tenido tiempo para crear algo diferente en cuanto a la seda».
No solamente la tela se diferencia de las de otras arañas, sino que también parece haber variaciones entre las distintas especies de tarántulas.
Según Goodacre, hay especies que tejen sobre el suelo, otras cavan y construyen madrigueras con su seda, y otras trepan a los árboles para crear sus redes, por eso los investigadores intentan averiguar si todas usan el mismo tipo de seda.
Hasta ahora, el equipo logró aislar material genético de los órganos hiladores de las tarántulas, las partes del cuerpo que transforman las moléculas líquidas de seda en una fibra.
El siguiente paso es averiguar exactamente las características de estos genes, cuántos hay, cómo se relacionan entre ellos y qué hacen.
Pero aunque el laboratorio logre descubrir los secretos de la seda de las tarántulas, aprender sus complejas propiedades químicas y hasta sintetizar su propia proteína de seda, todavía tendrá por delante otro reto: cómo hilar un tejido útil.
Las arañas segregan la proteína a través de órganos especiales, que también la transforman en la fina fibra con la que construyen sus intrincadas redes.
Estos órganos controlan con precisión la acidez, la presión y la concentración de la proteína de la seda, un proceso que resulta especialmente complejo al reproducirlo en el laboratorio, explicó Goodacre.
Los investigadores reconocen que la investigación recién empieza, pero confían en que las tarántulas tengan la clave del secreto de la seda de araña.

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