Expertos españoles crearon una máquina que detecta las naranjas, mandarinas y limones podridos

Casi todos crecimos escuchando el refrán que dice que una manzana podrida daña a las demás… Y aunque no se trata de manzanas, sino de naranjas, la industria de las frutas en España busca frenar las pérdidas que frutas cítricas podridas provocan en el resto de su producción.

Por: Katia Moskvitch

Expertos españoles crearon una máquina que utiliza luz artificial y rayos ultravioleta para seleccionar en un grupo de naranjas, limones o mandarinas cuáles están en buen estado y cuáles están podridas.

Generalmente la inspección se realiza manualmente, con ayuda de luz ultravioleta y en cuartos oscuros.

Pero este tipo de luz puede afectar la piel y los ojos de los trabajadores. Para protegerse, deben usar lentes y ropa especiales.

El equipo de investigadores, que trabajan para el Instituto Valenciano de Investigación Agraria, asegura que la tecnología que han desarrollado elimina los riesgos en la salud de los trabajadores.

Los investigadores dieron a conocer su estudio en la publicación especializada Food and Bioprocess Technology(Tecnología de los Alimentos y los Bioprocesos).

Riesgos para la salud

Detectar frutas cítricas no es una tarea fácil, pues la descomposición interior no es visible para nuestros ojos.

Esa es la razón por la cual, los trabajadores utilizan luz ultravioleta.

Cuando los aceites que componen la corteza de las frutas que están en proceso de descomposición reaccionan a la luz ultravioleta, emiten una luz fluorescente.

Pero aunque usualmente existe la posibilidad de que las naranjas o mandarinas con puntos fluorescentes estén podridas, no siempre es el caso.

La fluorescencia puede deberse a otros factores diferentes a la descomposición. De ahí que los trabajadores necesiten examinar las frutas manualmente.

Tienen que usar guantes y anteojos especiales y no deben pasar mucho tiempo dentro del cuarto oscuro.

«El efecto biológico de los rayos ultravioleta es muy malo para la salud», indicó Gregory Varennes de Roda Iberica, la empresa que introdujo la tecnología en el mercado.

«De acuerdo con los límites de tolerancia a la radiación ultravioleta, los operadores no deben quedarse en el cuarto oscuro por más de una hora, pero con frecuencia lo hacen por períodos más largos».

Y se trata de una mano de obra que también representa un costo considerable para la empresa, señaló Varennes.

Detección temprana

Para evitar la exposición de los trabajadores a la radiación ultravioleta, el profesor José Blasco del Instituto Valenciano de Investigación Agraria y sus colegas decidieron que una máquina era la que debía hacer el trabajo.

«Nuestro sistema captura las imágenes de frutas dentro de una cámara de inspección iluminada sólo con una luz negra», señaló el docente.

«Si la fruta está infectada, mostrará un punto fluorescente, que es una especie de círculo pequeño en medio de la oscuridad».

«La máquina utiliza técnicas de análisis de imagen que son combinadas con radiación ultravioleta para confirmar su detección».

Según el experto, la descomposición de las frutas es una de las principales causas de pérdidas dentro de la industria.

Por eso es clave que se detecten los frutos infectados tan pronto como sea posible para separarlos del resto.

El equipo también desarrolló otro mecanismo similar para clasificar las frutas cítricas en las líneas de producción de acuerdo con su calidad, color y el tipo de daño que su piel presenta.

Se trata de un aparato cuya eficiencia se traduce en una rapidez de análisis de entre 15 a 20 frutas por segundo.

Las frutas de primera clase que están destinadas a mercados más exigentes son separadas de las frutas de segunda clase que son perfectamente comestibles, pese a presentar pequeños defectos como rasguños.

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