Fueron Identificados algunos planetas hiceánicos muy distintos a la Tierra pero capaces de albergar vida

Recreación artística de un punto de la superficie del océano global en un planeta hiceánico. La temperatura de la atmósfera es demasiado elevada para permitir la vida, al igual que la del agua más cercana a la superficie, pero a más profundidad las condiciones son aptas para la vida. (Imagen: Amanda Smith, University of Cambridge. CC BY)

Unos astrónomos han identificado una nueva clase de planeta, muy diferente al nuestro y a todos los del sistema solar, pero que podría albergar vida.

Este nuevo conocimiento puede ser de gran utilidad para acelerar la búsqueda de vida fuera de nuestro sistema solar.

Desde que se identificó el primero de los exoplanetas (planetas de fuera de nuestro sistema solar) hace casi 30 años, se han descubierto miles de ellos. La gran mayoría son planetas con tamaños entre el de la Tierra y el de Neptuno y a menudo se les denomina «superTierras» o «miniNeptunos». Pueden parecerse más a una versión más grande de la Tierra, Marte o Venus, o ser más parecidos a una versión pequeña de Neptuno. O quizá ser una especie de híbrido exótico entre ambos.

La mayoría de los miniNeptunos tienen un tamaño de más de 1,6 veces el de la Tierra: son más pequeños que Neptuno pero demasiado grandes para tener un interior rocoso como el de la Tierra. Estudios anteriores sobre algunos de estos planetas revelaron que la presión y la temperatura de sus atmósferas ricas en hidrógeno serían demasiado altas para permitir la existencia de vida.

Sin embargo, un estudio reciente sobre el miniNeptuno K2-18b ha conducido a resultados inesperados: bajo ciertas condiciones, este y otros planetas de su tipo podrían albergar vida.

En la búsqueda de vida en el cosmos, los astrónomos han buscado principalmente planetas con tamaño, masa, temperatura y composición atmosférica similares a los de la Tierra. Sin embargo, el equipo de Nikku Madhusudhan, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, ha determinado en su nuevo estudio que los planetas carentes de tierra firme, que poseen una atmósfera dominada por el hidrógeno aunque también un océano global de agua, y a los que se ha dado en llamar «hiceánicos» (por el hidrógeno y su océano) podrían albergar vida. De entre todos los planetas observables hoy en día, estos mundos son más numerosos que los similares a la Tierra.

Los planetas hiceánicos también podrían ser habitables incluso estando un poco más cerca o más lejos de su estrella de lo aceptable para que un planeta de tipo terrestre pueda poseer océanos de agua líquida en su superficie.

Los planetas hiceánicos pueden ser inhabitables en su atmósfera, pero poseer en su mar condiciones similares a las que permiten en la Tierra la vida microbiana dentro de los océanos o en manantiales de aguas termales. Entre los planetas hiceánicos con franja habitable en su océano también se incluyen algunos que están tan cerca de sus estrellas que acaban sincronizando su rotación con su traslación de manera que siempre le muestran la misma cara a su sol. En este caso, solo sería habitable la cara nocturna.

Pese a la abundancia de los planetas de este tamaño, no han sido estudiados con tanto detalle como se ha hecho con las superTierras. Es probable que los mundos hiceánicos sean bastante comunes, lo que significa que los lugares más prometedores para buscar vida en otros lugares de la galaxia quizá han estado ocultos ante nuestras narices, por así decirlo.

Madhusudhan y sus colegas creen que si hay vida en planetas hiceánicos cercanos a la Tierra, en un futuro muy cercano se podrán detectar sus biofirmas delatadoras mediante observaciones espectroscópicas.

El equipo ha identificado una serie de posibles planetas hiceánicos que son los principales candidatos a ser estudiados en detalle con telescopios de próxima generación, como el telescopio espacial James Webb (JWST), cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año. Todos estos planetas orbitan alrededor de estrellas enanas rojas situadas a una distancia de entre 35 y 150 años-luz de la Tierra. Las observaciones previstas por el JWST del candidato más prometedor, K2-18b, podrían conducir a la detección de una o más bioseñales.

El estudio, titulado “Habitability and Biosignatures of Hycean Worlds”, se ha publicado en la revista académica The Astrophysical Journal.