General Motors no venderá Opel a Magna

El gigante automovilístico estadounidense decide mantener sus operaciones en Europa y reestructurar su filial alemana

Después de meses de negociaciones y contra todo pronóstico, el gigante automovilístico estadounidense General Motors ha decidido quedarse con su filial alemana Opel. Pese a que en principio había llegado a un acuerdo para vender el 55% de la marca a la canadiense Magna, la multinacional ha anunciado este martes que va a reestructurarla aprovechando evolución favorable del negocio en los últimos meses.

Según Fritz Henderson, director general, el grupo tiene previsto presentar «de inmediato» un plan de reestructuración por valor de unos 3.000 millones de euros, que «espera sea bien recibido» tanto por las autoridades alemanas como por otros Gobiernos implicados. El acuerdo de venta de Opel a Magna incluía una clausula por la cual el Gobierno alemán ofrecería financiación a la empresa por varios de miles de millones de dólares para acometer su reestructuración, en tanto que Magna se comprometía a invertir 500 millones de dólares.

En la decisión final parecen haber influido las dudas expresadas recientemente por la Comisión Europea sobre la «legalidad» de las ayudas prometidas por Alemania. De hecho, Bruselas cree que el Gobierno de Berlín favoreció ilegalmente, con la promesa de dinero público (4.500 millones de euros), la oferta de Magna, puesto que ésta beneficiaba a las plantas alemanas en detrimento de las de otros países como España, Bélgica o Reino Unido.

La multinacional ha tomado esta decisión coincidiendo con la visita de la canciller Ángela Merkel a Estados Unidos. La mandataria alemana aún no ha realizado declaraciones al respecto, pero sí lo ha hecho Roland Koch, jefe del Gobierno regional de Hesse (donde se encuentra una importante fábrica de Opel): «Estoy desolado y al mismo tiempo molesto porque los meses de esfuerzos para encontrar la mejor solución posible para Opel hayan fracasado por culpa de General Motors», ha dicho. Koch ha advertido además que de aquí al 30 de noviembre espera el reembolso de las ayudas públicas ya abonadas «para que la economía alemana no se vea perjudicada».

«Somos conscientes de la complejidad y alcance de este asunto, y del agotamiento que ha provocado a todos los afectados. Sin embargo, desde el principio nuestro objetivo ha sido asegurarnos la mejor solución a largo plazo para los clientes, empleados, proveedores y concesionarios, y esto es precisamente lo que se refleja en la decisión que hemos adoptado», explicó Henderson. «Entendemos que esta decisión es la más estable y la de menor coste para asegurar el futuro de Opel y de Vauxhall [la otra marca que iba a ser vendida] a largo plazo», añadió.

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