«Hasta un 40% de los casos de apnea del sueño podría beneficiarse de un neuroestimulador»

César Casanova, especialista en cirugía de la apnea del sueño

Nueve cosas que debes saber sobre el neuroestimulador del nervio hipogloso para el tratamiento de la apnea del sueño

  1. En su hospital han llevado a cabo la primera intervención de implante de un neuroestimulador del nervio hipogloso para el tratamiento de la apnea del sueño. ¿En qué consiste exactamente?

Es una cirugía mediante la cual se coloca un electrodo sobre el nervio hipogloso, el cual es responsable de los movimientos de la lengua, al ir conectado sobre un generador de impulsos que igualmente se implanta en un bolsillo subcutáneo en la pared torácica se establece una sincronización con la respiración del paciente de forma tal que durante la inspiración se emita una señal estimuladora a la lengua llevándola hacia adelante y abrir la vía aérea.

  1. ¿Podría explicar, de forma sencilla, qué características tiene esta operación?

Es una intervención que se hace bajo anestesia general, de unas tres horas de duración aproximadamente. En la misma, se hace una incisión en el cuello por debajo del borde mandibular para introducir el electrodo estimulador del nervio y otra en el tórax para colocar el generador de impulso y sensor de respiración. Actualmente el paciente ingresa durante 24 horas, pero en centros de norteamérica con amplia experiencia, ya se realiza de forma ambulatoria (alta tras unas cuatro, seis horas de post operatorio).

  1. ¿Cómo es el funcionamiento de este implante?

El sistema se programa para iniciar el ciclo de sensar la respiración tras un intervalo prefijado en consulta, que puede ser de 10 a 30 minutos según cada paciente. Se activa por el mismo paciente con un mando externo y, transcurrido ese tiempo, empieza el ciclo de sensado y estimulación. Así el sistema se encarga de mantener la vía aérea abierta durante cada respiración a lo largo de la noche.

  1. ¿De qué manera se trataba este problema antes de este neuroestimulador?

Se trataba y sigue tratando mediante dispositivos externos, como férulas de avance mandibular y con sistema de presión positiva de aire –conocida por su acrónimo en inglés CPAP–, la cual hoy día sigue siendo el «gold standard» del tratamiento de la apnea del sueño, por su alta efectividad y beneficios probados. El inconveniente se presenta porque un gran porcentaje de pacientes no se adapta a estos dispositivos (según la serie estudiada puede llegar a más del 40%) y dicha intolerancia disminuye su eficacia.

  1. ¿Qué ventajas aporta este dispositivo respecto de los otros abordajes empleados para el tratamiento de la apnea del sueño?

Existen otros tipos de cirugía para tratar a nuestros pacientes. La mayor ventaja del neuroestimulador es que su post operatorio es prácticamente no doloroso, con una recuperación excelente tras las primeras 24 horas. Y, por otra parte, los resultados a largo plazo, en cuanto a la reducción de las apneas del paciente, son más consistentes y mantenidas en comparación con otros abordajes.

  1. ¿En qué tipo de pacientes estaría indicada esta novedosa intervención?

Su indicación principal son pacientes con apnea del sueño moderada a severa (esto es, con entre 15 a 60 apneas por hora aproximadamente) y que no logran adaptarse o tolerar la CPAP, entre otros criterios específicos que se determinan mediante estudios como el caso de la endoscopia de sueño inducido (llamado somnoscopia).

  1. ¿Cuenta con alguna contraindicación y/o efecto adverso a tener en cuenta que no recomiende su uso?

Los efectos adversos observados suelen ser menores y reportados por un porcentaje muy bajo de pacientes (entre el 4% y el 8% aproximadamente). La mayoría de ellos están relacionados con molestias o disconfort en la herida o en la lengua en relación a la estimulación, debilidad u hormigueo en la lengua, en general bien tolerados y con tendencia a atenuarse con el tiempo. En la actualidad, se excluyen de esta intervención aquellos pacientes con un índice de masa corporal (IMC) superior a 35 kg/M2 (obesidad tipo II), personas con más del 25% de apneas centrales, y con patrones de colapso de la vía aérea específicos, los cuales no son subsidiarios de recibir este tipo de tratamiento, y que precisan de un estudio mediante endoscopia de sueño inducido (somnoscopia).

  1. Dados sus buenos resultados obtenidos con este abordaje, ¿por qué no se hace más?

Considero que se trata de una intervención muy específica que constituye un arma más en el arsenal terapéutico contra la apnea del sueño. Al contar con otras alternativas en otros centros hospitalarios pueden decantarse por esas opciones y, en caso de fracaso terapéutico, optar por la alternativa de la neuroestimulación.

  1. ¿Qué porcentaje de pacientes con apnea del sueño podrían beneficiarse de este abordaje?

Es difícil dar un porcentaje específico. Teóricamente ese 40% de pacientes que no logran hacerse con la CPAP son potenciales candidatos, pero hay que individualizar cada caso.