Italia y España se acercan al default, Europa busca un nuevo pacto

Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, y Angela Merkel, de Alemania, discuten un acuerdo para buscar una mayor integración fiscal de la UE

 A diez años de la entrada en vigor del euro, se encuentra en su crisis más profunda que podría ocasionar que esta moneda desaparezca lo que tendría un impacto en la economía de todo el orbe.

La Unión Europa se encuentra bajo mucha presión   debido a que la falta de celeridad en la  toma de decisiones ha hecho evidente la necesidad de una nueva estructura que le permita enfrentar los problemas de deuda pública de varios de sus miembros.

La presión recae específicamente en Alemania y Francia que  de acuerdo a Reuters se encuentran discutiendo los mecanismos que les permitirían concretar, en el corto plazo, una unión fiscal de toda la zona euro que abriría la puerta a la emisión de eurobonos lo cual es considerado como una salida para fortalecer a  los eslabones más débiles de la zona.

Elusivo consenso

El objetivo de lograr una unión fiscal será presentado por la canciller alemana Angela Merkel, y el presidente francés Nicolas Sarkozy en la cumbre que celebrarán las naciones europeas el próximo 9 de diciembre.

La unión fiscal además permitiría a la zona euro tener un mayor control de los países miembro y de esta forma evitar sorpresas como la de Grecia que se volvió un punto de vulnerabilidad luego de la falta de veracidad  en el nivel de su déficit fiscal.

A pesar de que la unión fiscal resolvería buena parte de los problemas económicos que enfrenta la Unión Europea varios de los 27 países que la conforman se oponen debido a las implicaciones de ceder buena parte de su soberanía económica.

Europa de dos velocidades

De acuerdo a Reuters ante la poca viabilidad de que los miembros de la Unión Europea logren un consenso para lograr la unión fiscal  Francia y Alemania exploran la celebración de un pacto inspirado en la Convención de Prüm que fue celebrada en 2005 entre siete países de la Unión más Noruega con la finalidad de establecer políticas conjuntas en materia de seguridad, posterior a los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington D.C.

La celebración de un acuerdo de esta naturaleza implicaría de facto una Unión Europea de dos velocidades con un grupo de países núcleo con Alemania y Francia a la cabeza y un segundo bloque de países más débiles.

La otra opción es la celebración de un acuerdo entre Alemania y Francia que tomaría como marco de referencia el Tratado del Elíseo que fue firmado en 1963 y que permitió una reconciliación entre ambas naciones posterior a la Segunda Guerra Mundial así como una mayor coordinación.

Un funcionario de la Comisión Europea dijo que, “las opciones están siendo discutidas mientras hablamos y las cosas se mueven muy rápido.”

Soluciones de corto plazo

Una de las soluciones que permitiría controlar la crisis es que el Banco Central Europeo se convierta en el prestamista de último recurso lo que significaría que compraría los bonos de varios países como Grecia  eliminando enfáticamente la posibilidad de un contagio de  naciones centrales como Italia y España.

El gran obstáculo para que el Banco Central Europeo asuma la facultad de rescatar a los países con problemas a través de la compra de deuda es la canciller alemana Angela Merkel, que no quiere asumir el costo político de la medida cuyo peso financiero recaería  en su país a lo que se suma su visión de no solapar la irresponsabilidad de otros países. Merkel dijo no a la propuesta de ampliar el ámbito de acción del Banco Central Europeo y dijo no al eurobono por lo que sólo pudo colocar 40 por ciento de sus bonos, en referencia al fracaso de la nación al colocar documentos de deuda.

Panorama ominoso

Las perspectivas para Europa que es el mayor bloque económico del planeta con un Producto Interno Bruto (PIB) conjunto de 16 billones 242 mil millones de dólares son pesimistas.

En caso de que  Angela Merkel y Nicolas Sarkozy logren impulsar una Europa de dos velocidades podrían detonar una fuerte crisis debido a que los capitales acelerarían su salida de los países ubicados en la zona de menor  desarrollo, lo que terminaría afectándolos dado que la mayor parte de sus exportaciones están destinadas a los mercados de los demás países de la región.

Además muchos bancos franceses y alemanes tienen un fuerte exposición a los países que quedarían en la zona de menor crecimiento y esto generaría problemas de insolvencia en dichas instituciones por lo que aumentaría el riesgo de una crisis financiera.

El fin del euro

El semanario británico The Economist , planteó en su portada el fin del euro.

El semanario afirma que, “crisis anteriores han mostrado que las espirales descendentes solo puede ser detenidas con políticas robustas para recuperar la confianza del mercado, sin embargo, los líderes europeos parecen no tener voluntad o ser incapaces para adoptar medidas más significativas”.

En caso de que continúe la inacción los mercados llevarán a Italia y a España al “default”.

De acuerdo a varios analistas  una crisis sistémica en Europa arrastraría al resto del planeta a una recesión comparable a la sufrida tras el colapso del banco de inversión estadunidense  Lehman Brothers en 2008.

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