Japón está creando «escuelas de la risa» y estudiando el tema para ver el efecto que tiene sobre la economía

_44190966_221007risacredit203.jpgReacios a expresar sus emociones, con fama de inescrutables, los japoneses están creando escuelas de la risa y están estudiando el tema a nivel universitario para ver el efecto que tiene sobre la economía.
El interés es tal que hasta han fundado un Instituto Japonés de la Risa.
Su director, el profesor de sociología de la Universidad de Kansai, Yogi Kimura, asegura que en cuestión de meses tendrá lista una máquina que nos permitirá medir cuán graciosa es una broma, más allá de que nos riamos o no. 
De manera que si en una ceremonia oficial estamos partiéndonos de risa, pero no podemos expresarlo, la máquina de Kimura podrá medir con precisión el grado, voluntario o no, de comicidad del discurso.
Compañías como Sony y Olympus se están poniendo al día con el tema y destinando más fondos de su presupuesto al estudio y «producción» de la risa.
Las dos compañías han puesto a la venta cámaras digitales que sacan automáticamente fotos apenas capta que alguien que está enfocado se ríe.
Sony planea producir unas 35.000 de estas cámaras de la risa por mes para el mercado japonés.
Otras compañías están creando programas informáticos para medir no sólo la intensidad sino la calidad de la risa.
Pero no sólo por medio de la máquina buscan los japoneses la elusiva risa de cada día.
Hay también muchos consultores en el tema.
Uno de ellos, Yoshihiko Kadokawa, asegura que la risa es dinero a la hora de vender un producto.
«Las sonrisas son como el agua embotellada y el té. Tradicionalmente, nadie pensaba que había que pagar por consumirlos. La gente entiende que la sonrisa puede servir como lubricante a la hora de cerrar un negocio», dijo Kadokawa.
Cientos de empresas japonesas parecen estar tomándose esta opinión muy en serio.

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