La autocompasión podría prevenir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

Un estudio sobre 200 mujeres relaciona la autocompasión como herramienta de resiliencia con más capacidad de reducir el riesgo de exposición a enfermedades del sistema cardiovascular

El estudio ha desvelado que, entre algunas prácticas de resiliencia, como la atención plena (mindfulness) o la autoconciencia, la autocompasión es la herramienta que mejor reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en mujeres; independientemente de otros factores de riesgo tradicionales como la hipertensión, la resistencia a la insulina o los niveles de colesterol.
A diferencia de otros estudios, que parten de los efectos nocivos y promotores del riesgo de enfermedad cardiovascular, como el estrés o la ansiedad, los investigadores del trabajo buscaban una correlación desde prácticas de prevención positivas como la atención plena o la amabilidad hacia uno mismo.
¿Podrían las prácticas que reducen el estrés como pararse a respirar, perdonarse, relativizar, practicar la atención plena o el autocuidado reducir el riesgo a enfermedades cardiovasculares? Para responder a esta pregunta, los investigadores diseñaron un estudio que comparase parámetros fisiológicos de riesgo como el grosor de las arterias carótidas y su acumulación de placa, con herramientas psicológicas de resiliencia en casi 200 mujeres de mediana edad.
«Evaluamos estas asociaciones en mujeres de mediana edad, una población clave que a menudo experimenta desafíos en su salud tanto psicológica como física y que puede beneficiarse de una intervención preventiva», explica Rebecca Thurston, profesora de investigación en psiquiatría y psicología de la Universidad de Pittsburgh, co-autora del estudio publicado en Health Psychology.
«Trabajos anteriores han señalado la importancia potencial de la atención plena para la salud cardiovascular, pero quisimos dar un paso más allá y considerar la autocompasión, de la que la atención plena es un componente, aunque es un factor psicológico relativamente nuevo para considerar en relación con el riesgo de este tipo de enfermedades», añade la investigadora en su trabajo.
Efectos fisiológicos de la autocompasión
Los científicos reclutaron a 195 mujeres entre 45 y 67 años, a las que preguntaron con cuánta frecuencia experimentaban sentimientos de no sentirse adecuadas, de autodecepción y defectos autopercibidos. También preguntaron si se cuidaban siendo amables consigo mismas en momentos difíciles, y cómo lo hacían. Si se calmaban o trataban de calmarse a sí mismas para sobrellevar situaciones que pudieran desbordarlas. Si meditaban, o practicaban la atención plena. Si se calmaban a sí mismas con complacencia o compasión.
Por otro lado, hicieron a las participantes ecografías de las arterias carótidas, los principales vasos del cuello que llevan la sangre del corazón al cerebro. Midieron el grosor de estos vasos sanguíneos y la acumulación de placa, que son indicadores precoces de riesgo de enfermedad cardiovascular, como los ataques de corazón o accidentes cerebrovasculares. Aquellas mujeres que eran más compasivas consigo mismas, tenían las paredes de las arterias carótidas más delgadas y acumulaban menos placa que las que lo eran menos.

Los resultados persistieron incluso teniendo en cuenta síntomas depresivos o tabaquismo.

Estos resultados persistieron incluso cuando los investigadores controlaron los comportamientos y otros factores psicológicos que podrían influir en los resultados de las enfermedades cardiovasculares, como la actividad física, el tabaquismo y los síntomas depresivos. También estuvieron por encima de prácticas como la autoconciencia, la actitud reflexiva o analítica, la templanza y la atención plena.
Los investigadores vieron que si bien las dificultades o el contexto estresante son difíciles de cambiar o de controlar en cuanto a primera respuesta fisiológica y psicológica de la persona que los sufre, sobrellevar la presión o esa realidad conflictiva o difícil con resiliencia utilizando la autocompasión es una estrategia útil no solo para la salud mental, también para la cardiovascular.

Ampliación del estudio y entrenamiento psicológico para sobrellevar dificultades

«Estos resultados señalan la importancia de la autocompasión para la salud cardiovascular de las mujeres», comenta Thurston. «Dado que la autocompasión es modificable, nuestros resultados apuntan a áreas potencialmente prometedoras para futuras intervenciones, como potenciar la autocompasión para mejorar la salud cardiovascular de las mujeres a medida que envejecen», añade.
Para los autores del estudio, las investigaciones futuras que vayan en esta línea deberán incluir a tanto a hombres como a mujeres de más nacionalidades y etnias, investigando esta relación en el tiempo. Por otro lado, proponen relacionar el papel de las prácticas de resiliencia desde la psicología positiva en otros sistemas fisiológicos, como las alteraciones del sistema nervioso autónomo o la inflamación, entre otros.