La autofagia muestra nuevas esperanzas para frenar los tumores

Representación de células antes de la autofagia

Un nuevo estudio científico publicado en «Cell» reafirma la hipótesis de que es posible deshacerse de las células cancerígenas en las primeras etapas de la enfermedad

El cáncer sigue siendo una de las patologías más frecuentes en nuestro país y, con ello, una de las que más mortalidad y morbilidad arrastra. Pues bien, dado que se trata de una de las enfermedades que más interés suscita, también es una de las que más avanza en cuanto a investigación se refiere. Y prueba de ello es que cada vez cobra más fuerza una nueva vía de atajar el cáncer denominada autofagia y que podría ser clave para eliminar las células rebeldes que causan el desarrollo de tumores, tal y como revela una nueva investigación de la Universidad de Ciencias de Tokio (Japón), que ha lanzado la hipótesis de que deshacerse de las células transformadas no deseadas podría cambiar de dirección la terapia contra el cáncer, tal y como apunta un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista «Cell».

En concreto, mantener una correcta población celular sana es un proceso dinámico y natural, mediante el cual las células enfermas son eliminadas por un mecanismo de defensa llamado competencia celular. Según ha demostrado la Ciencia, este proceso resulta crucial, ya que las células enfermas o las células que han acumulado mutaciones genéticas perjudiciales (defectos en los genes) a lo largo del tiempo pueden iniciar la formación de cáncer. La denominada competencia celular se logra mediante células normales sanas que rodean a las células cancerosas mutantes a través de varios mecanismos que desencadenan la eliminación celular.

En este contexto, la autofagia se presenta como un proceso clave mediante el cual las células degradan y reciclan los componentes celulares. La desregulación de la autofagia se ha implicado en varias enfermedades, incluidos varios tipos de cáncer. Si bien se sabe que la autofagia facilita el crecimiento y la supervivencia de las células cancerosas en etapas avanzadas, estudios previos han indicado que esta circunstancia puede tener un papel preventivo en las primeras etapas del cáncer. Por ello, los investigadores ahora plantean la hipótesis de si la autofagia regula la destrucción temprana de las células cancerosas a través de la competencia celular.

Sobre la base de esta hipótesis, el doctor Shunsuke Kon, profesor asociado en la Universidad de Ciencias de Tokio, junto con Eilma Akter y un equipo de investigadores, han profundizado en la posible interacción entre la autofagia y la competencia celular, los investigadores utilizaron líneas celulares, en las que RasV12 (una proteína que causa cáncer) desencadena la competencia celular.

«Ya habíamos demostrado que cuando se produce una pequeña cantidad de células mutantes en la capa epitelial normal al activar el gen Ras que causa cáncer, las células mutantes se eliminan en la luz como células perdedoras. Esto sucede como resultado de la competencia celular entre las células epiteliales normales y las células mutantes Ras», explica el doctor Kon. Así, utilizando el modelo de competición celular del mosaico inducido por RasV12 (células cancerosas sanas + mutantes) y el etiquetado de proteínas fluorescentes, el equipo descubrió unos resultados muy sorprendentes y halagüeños, ya que demostraron que las células transformadas con RasV12 tenían un mayor número de autofagosomas (estructuras que contienen contenido citoplasmático degradable). Pero eso no es todo, ya que también descubrieron que se produce el deterioro de los lisosomas, es decir, las estructuras que se fusionan con los autofagosomas y median en la descomposición de su contenido; lo que probablemente causó el aumento de autofagosomas. Esto, a su vez, perturbó el «flujo autofágico» (una medida de la degradación autofágica) en las células transformadas con RasV12.

El equipo de investigadores demostró, posteriormente, que los autofagosomas acumulados y los lisosomas deteriorados facilitaban la eliminación apical de las células transformadas (cancerosas) a través de la competencia celular. Estos resultados sugieren que los autofagosomas intactos o «no degradables» son importantes para el proceso de eliminación. Curiosamente, cuando los investigadores extirparon el gen de la autofagia, ATG-5 en las células inducidas por RasV12, observaron un deterioro en la competencia celular mediada por la autofagia y la eliminación de las células transformadas. Del mismo modo, las células con problemas de autofagia mostraron más resistencia a la eliminación en un modelo de ratón y, finalmente, provocaron pancreatitis crónica o inflamación de los conductos del páncreas, lo que corrobora sus hallazgos anteriores.

Estos hallazgos destacan el papel de la autofagia en la eliminación competitiva de células cancerosas mutantes y el equilibrio de los tejidos. El estudio arroja luz sobre el papel de la autofagia en la prevención del cáncer durante las primeras etapas y abre vías para el desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer. «El desarrollo de fármacos contra el cáncer dirigidos a la autofagia se persigue intensamente en todo el mundo. Dado que se ha descubierto que el papel de la autofagia difiere según la etapa de progresión del cáncer, las estrategias contra el cáncer que tienen en cuenta la etapa de progresión del cáncer pueden mejorar la eficacia del tratamiento», avanzan los investigadores.