La carrera por la producción de biocombustibles podría afectar negativamente a los más pobres del mundo

_42853679_070427_etanol203.jpgEn un nuevo informe, la ONG Oxfam parece unirse al creciente coro de preocupación ante los posibles efectos negativos de los esfuerzos europeos por obtener combustible a partir de plantas.
La Unión Europea (UE) busca reducir las emisiones de dióxido de carbono resultantes de los combustibles fósiles y ha exigido que para el año 2020, 10% de todos los combustibles utilizados para el transporte vengan de plantas. 
Pero Oxfam advierte que los campesinos pobres corren el riesgo de ser desplazados de su tierra a medida que los cultivadores comerciales buscan participar en la bonanza de los biocombustibles.
El informe dice que para cubrir el aumento en la demanda, la UE tendrá que aumentar biocombustibles obtenidos de cultivos como la caña de azúcar y el aceite de palma, provenientes de países en desarrollo.
El afán de las grandes compañías y gobiernos en Indonesia, Colombia, Brasil, Tanzania y Malasia por obtener una tajada de la «torta de biocombustible de la UE» amenaza con expulsar a campesinos pobres de sus tierras, añade.
Eso podría llevar a la explotación de trabajadores y afectar los precios y la disponibilidad de alimentos, dice el informe.
Ahora Oxfam exige que la UE revise su política de biocombustibles y quiere que se instalen salvaguardas para proteger a los pobres.
La Comisión Europea dice que está trabajando para asegurar que su política de biocombustibles evite efectos negativos.
El analista en temas ambientales Roger Harrabin, dijo que también había temores acerca del costo ambiental de obtener combustible de cultivos como el maíz.
Científicos han dicho que se requiere tanta energía para producir algunos biocombustibles, que al final sería más limpio quemar la gasolina en nuestros autos, señala Harrabin.
Peor aún, agrega, todavía se están derribando valiosos bosques tropicales para reemplazarlos por cultivos orientados a los biocombustibles, como el aceite de palma.
Robert Bailey, asesor de políticas en Oxfam, declaró: «en la carrera por suministrar biocombustibles a la UE y el resto del mundo, los pobres están siendo aplastados».
«Los biocombustibles no son una panacea», agregó.

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