La ciencia dice que la cesárea y la leche en polvo pueden causar daños a los bebés

El legado transgeneracional microbiano existe y tiene una gran importancia en el desarrollo del bebé. Cuando una mujer da a luz por parto vaginal y también cuando le da el pecho a su bebé, le transmite colonias completas de microbios esenciales para su hijo.

Esta cadena hereditaria continúa vía linaje femenino si todos los bebés subsiguientes nacen de manera natural y reciben leche materna. Pues la cesárea y el hecho de alimentar al bebé con leche de fórmula pueden interferir en procesos biológicos fundamentales para el bebé.

Estas son las razones:

El legado transgeneracional se inicia en el embarazo

El embarazo constituye el punto de partida. Durante estos 9 meses se generan las condiciones necesarias para que más adelante el bebé pueda contar con las bacterias adecuadas en su sistema digestivo. Existen muchos tipos de bacterias que benefician al bebé, pero las que más protección le brindan son aquellas que habitan en la vagina y en la leche de su madre.

Con la rotura de bolsa comienza la fiesta

En el momento en que la madre rompe bolsa, podríamos decir que «se abren las compuertas» para que ingresen los invitados VIP: el bebé se expone a la primera «ola» de microbios alojados en la vagina y en el ano de su madre. Estos microbios alcanzan (e ingresan) en la nariz, los ojos y los oídos del bebé (algunos incluso se tragan) y van directo a los intestinos del pequeño.

Y continúa durante la lactancia

Cuando el bebé nace por parto vaginal su cuerpo vuelve a recibir un «oleaje» (ahora mayor) de microbios. El proceso continúa en el contacto piel con piel con su madre y a través de la lactancia.

De hecho, vale la pena comentar que la leche materna contiene ciertos tipos de azúcar, llamados oligosacáridos, que el bebé no puede digerir, pero que tienen como fin alimentar y reproducir los nuevos microbios de su sistema digestivo. Cuando estos microbios beneficiosos se multiplican, el bebé fortalece su sistema inmunológico y evita el ingreso de determinados gérmenes patógenos que puedan afectar su aún inmaduro organismo.

¿Por qué la cesárea y la leche de fórmula interfieren en este proceso?

Ahora, si el bebé nace por cesárea y si, además, se lo alimenta con complemento, lo más probable es que no reciba la cantidad de microbios que precisa. La cesárea rompe con el legado femenino de microbioma y el bebé recibe, en consecuencia, microbios distintos. El recién nacido obtiene microbios por medio del aire y del contacto piel con piel, pero se pierde de los beneficios de los que se alojan en la vagina materna.

De hecho, numerosos estudios han demostrado que el parto por cesárea aumenta el riesgo de que el bebé sufra alergias, asma, diabetes tipo 1, celiaquía y obesidad. Con la leche de fórmula el proceso es similar: el bebé se pierde de recibir 700 especies de microbios que habitan en la leche materna, entre ellos, los oligosacáridos. Además, la leche artificial puede contener otros tipos de bacterias que no aportan al desarrollo óptimo del sistema inmune del bebé.

Si bien todavía queda camino por recorrer, los estudios científicos recientes ya evidencian la importancia de mantener el legado del microbioma y resaltan la relevancia para el bebé que conlleva obtener los microbios de la vagina y la leche de su madre. Algunos expertos en la materia aseguran incluso que la leche de fórmula y la cesárea pueden afectar desde un aspecto transgeneracional e impactar en la salud de las generaciones futuras.

Por: Agustina López