La cotización del euro cae en picada y algunas voces comienzan a cuestionar su viabilidad

Ni el blindaje acordado por la eurozona y el FMI, ni el megarescate de Grecia, ni los draconianos ajustes anunciados por los gobiernos de Grecia, Portugal y España han calmado los temores de los mercados financieros.

¿Crisis pasajera o signo de interrogación sobre el futuro de la moneda única europea?

Ansgar Belke, director de investigaciones del Instituto Alemán de Investigación Económica, señaló a BBC Mundo que las dudas sobre el euro no son nuevas.

«Es una crisis seria. Hay problemas estructurales que vienen desde la creación misma de la unión monetaria como la falta de convergencia entre las economías. Y los mercados tienen serias dudas sobre las soluciones que se están ofreciendo», señaló Belke.

En lo inmediato la eurozona enfrenta la difícil situación fiscal de los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) y el riesgo de un efecto dominó: que la caída de uno arrastre a los otros.

Los países de la Eurozona no se han caracterizado por su destreza política en el manejo de esta crisis disparada a principios de año por el fantasma de una cesación de pagos de Grecia.

Ansgar Belke se encuentra entre los economistas que opinan que se perdió una gran oportunidad. El economista opina que hoy la única manera de evitar una amenaza mayor para la supervivencia del euro es apelar a medidas drásticas.

«Si el eurogrupo deja que Grecia caiga en la bancarrota o abandone la eurozona es posible proteger el euro. Es una pena que no se haya llevado adelante la idea de crear un Fondo Monetario Europeo que estabilice la zona», señaló Belke.

Según el experto, por sus problemas fiscales los PIIGS tienen una dependencia mortal de los mercados financieros: un Fondo Monetario Europeo hubiera podido dar el apoyo que estos países necesitaban para su emisión de deuda soberana.

La cotización del euro es hoy una batalla entre los gobiernos que procuran sostenerlo y los mercados que varían sus apuestas de acuerdo a si avizoran una ganancia o perdida con la caída o supervivencia de esta moneda.

Una de las ironías es que los desvaríos de los mercados forzaron un rescate estatal del sistema financiero para evitar una debacle global: el actual agujero fiscal es consecuencia de esa crisis.

Los euro-optimistas señalan que una tormenta no es un huracán.

De hecho la semana pasada, en pleno temporal, se anunció la aceptación en el euroclub de un nuevo miembro: Estonia.

El director de Brueguel (Brussels European and Global Economic Laboratory) Jan Pisani-Ferry recuerda que una caída de la cotización del euro no es necesariamente el drama que se piensa.

«Esto es un ajuste lógico que puede ser positivo y favorecer una salida exportadora a la crisis», señaló.

De hecho el euro llegó a valer menos que el dólar en sus primeros años de existencia con una cotización un 40% debajo de la actual.

Robert Boyer, director de investigación del CERS en París, se encuentra entre los que cree en la supervivencia del euro, pero se sorprende como muchos de que Estonia elija este momento para ingresar al euroclub.

«Yo le recomendaría a Estonia que lo piense dos veces. El euro no es una protección sino una invitación a la especulación del sector financiero», señaló

Hasta hace poco, muchos países se desvivían por entrar en el euro. Hoy, el dilema de Estonia, es una buena metáfora de los problemas de la unión monetaria.

Parafraseando a Groucho Marx, los euro-pesimistas podrían decir: «Jamás entraría a un club que me acepte como miembro».

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