La ecuación de Einstein que terminó escrita en una pared

Diez fórmulas de grandes científicos enriquecen las fachadas de la ciudad holandesa de Leiden

Los grafitis han pasado de ser un acto vandálico para convertirse en un símbolo de arte contemporáneo. Nos guste o no, forman parte inherente del paisaje de nuestras ciudades y han llegado para quedarse.

Hace ya tiempo que los holandeses decidieron tomar las riendas de la situación y utilizar el street art para generar conocimiento y despertar la curiosidad entre la ciudadanía. La iniciativa se llevó a cabo por vez primera en la patria chica de Rembrandt, uno de los maestros del Siglo de Oro.

Leiden es una ciudad ubicada a tan sólo cuarenta y cinco kilómetros de Ámsterdam y cuenta con la universidad más antigua de Holanda, por la que pasaron dieciséis Premios Nobel, la mayoría holandeses de nacimiento.

En 1992 un grupo de artistas visionarios decidió utilizar las paredes de algunos de sus edificios como lienzos improvisados de poesía. El proyecto fue bautizado con el evocador nombre de «Poemas en los muros».

Durante los trece años siguientes más de un centenar de inmuebles sirvieron de cobijo a versos de Francisco Quevedo, García Lorca, José Luis Borges, William Shakespeare o Pablo Neruda, entre otros muchos.

Por decisión inapelable, se decidió no traducirlos y dejarlos en su lengua materna, con el propósito de generar curiosidad y todo aquel que desease conocer su traducción tuviese que hacerlo de forma activa.

Diez fórmulas científicas

Después del éxito obtenido, en el año 2014 los organizadores decidieron dar un paso más, en esta ocasión orientaron su brújula de conocimiento hacia la ciencia. Se propusieron decorar las calles de Leiden con fórmulas científicas que hubieran sido desarrolladas en esta ciudad y que fueran conocidas internacionalmente.

El proceso de selección, creación y puesta en escena fue dilatado, pero al mismo tiempo fascinante. Al final se consiguieron los frutos esperados y los habitantes de Leiden se pueden deleitar en sus paseos urbanos con diez fórmulas científicas.

En los grafitis no sólo aparece la fórmula en cuestión, sino que además se recoge una frase que resume su contenido y una representación gráfica que contribuye a su entendimiento.

Del espín a la constante cosmológica

En el curioso catálogo urbanita nos encontramos, por ejemplo, la famosa ley de Snell –la de la pajita en el vaso del agua-, una fórmula que nos permite calcular el ángulo de refracción de la luz al atravesar una superficie entre dos medios de propagación de luz con índices de refracción diferentes.

También es posible admirar las constantes de Oort, desarrolladas por el astrónomo holandés que contribuyó decisivamente a la compresión de la Vía Láctea y que generó la búsqueda de la materia oscura.

Hay una fórmula de Albert Einstein, que durante un tiempo fue profesor en esta ciudad, en la que aparece su constante cosmológica –representada por la letra lambda- y que como él mismo admitió fue fruto de sus discusiones con otro profesor de la universidad de Leiden (Willem de Sitter).

En 1925 Samuel Goudsmit introdujo el término espín –del inglés spin, giro- para referirse a una propiedad física de las partículas elementales por el cual hay un momento angular intrínseco de valor fijo. En el año 2017 su fórmula pasó a englobar la nómina de los grafitis de Leiden.

En física, una carga eléctrica en movimiento dentro de un campo magnético sufre una fuerza, que es proporcional al valor de la carga y a su velocidad, y una dirección perpendicular a la velocidad de la carga. A esto lo conocemos como la fuerza de Lorentz, en honor a otro de los hijos ilustres de la ciudad y que también tiene su representación urbana, es más, en este momento es el único que disfruta de tener dos grafitis científicos en Leiden.

Por: Pedro Gargantilla M.D.