La fertilización excesiva del suelo reduce la diversidad en las plantas

270_fertilizantes1.jpgLos nutrientes adicionales les permiten a las plantas que crecen más rápido dominar el hábitat, bloqueando el vital acceso al sol a las especies más pequeñas, sostienen los expertos.
Como resultado, muchas especies están desapareciendo en las zonas afectadas.
El equipo de la Universidad de Zurich -que publicó sus conclusiones en la revista Science- advirtió sobre la necesidad de establecer mayores controles para prevenir la pérdida de la biodiversidad a gran escala.
Cifras recientes indican que el nivel global de nitrógeno y fósforo disponible para las plantas se ha duplicado en los últimos 50 años.
Según los investigadores, resulta evidente que el aumento de los nutrientes químicos en un ecosistema conlleva a la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, hasta el momento no habían logrado comprender cómo es que sucedía.
«Uno pensaría que más (nutrientes) producirían una mayor diversidad», señaló el coautor del estudio, Andrew Héctor, investigador del Instituto de Ciencias Medioambientales de la Universidad de Zurich.
«Y sin embargo, están considerados una de las principales amenazas a la biodiversidad en este siglo», agregó.
Dos son las principales hipótesis, explicó el científico: «Una es que la presencia de más recursos produce un aumento general en la fuerza de la competencia entre las plantas».
Como la luz es un recurso vital, las especies más pequeñas quedan a la sombra de las especies más altas, y así comienza a perderse la biodiversidad
«La otra es un poco más mecánica», le dijo Héctor.
«Cuando aumentas la fertilización, aumentas la productividad, lo cual a su vez aumenta la biomasa y por ende, la sombra».
«Como la luz es un recurso vital», agrega, «las especies más pequeñas quedan a la sombra de las especies más altas, y así comienza a perderse la biodiversidad».
Tras realizar una serie de experimentos en el laboratorio, el equipo se inclinó por la segunda hipótesis: la falta de acceso a la luz es lo que afecta la biodiversidad y no la mayor agresividad de la competencia.
Sin embargo, los expertos creen que esta conclusión no es una suerte de «varita mágica» para los conservacionistas.
«Lo que nuestros experimentos muestran es que la competencia por la luz es muy asimétrica».

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