La incontinencia urinaria sí tiene solución

images (10)¿Pierdes orina al caminar, toser o al realizar cualquier actividad física? ¿Te despiertas en la noche con una necesidad urgente de orinar? ¿Tu ropa interior se siente húmeda por los involuntarios escapes de orina? Tu problema tiene nombre: incontinencia urinaria y muchos hombres como tú la padecen. Como puede ocurrir por diferentes causas, ponerle fin  a esa incomodidad comienza por una visita al urólogo.

La incontinencia urinaria (IU) es la salida accidental e involuntaria de la orina y ocurre cuando la vejiga pierde el control de los músculos que la retienen. Tanto los hombres como las mujeres tienen, de acuerdo a su edad, riesgo de desarrollarla. Durante la infancia, las niñas por lo general logran el control de la vejiga a una edad más temprana que los varones. 

La enuresis nocturna (o mojar la cama) es más común en los niños que las niñas. Sin embargo, las mujeres adultas tienen más probabilidades de sufrir incontinencia urinaria que los hombres, debido a diferencias anatómicas de la región pélvica, y los cambios derivados de los embarazos y los partos. Aun así, muchos hombres padecen de incontinencia urinaria, especialmente al ir entrando en años, aunque la IU no se considera una consecuencia inevitable del envejecimiento. Cabe destacar que la mayoría sufre incomodidad y vergüenza por tenerla y como por miedo evita las actividades sociales, y hasta la interacción con su pareja, su calidad de vida se reciente considerablemente.

Más que una condición o enfermedad en sí misma, la UI se considera más bien un síntoma o un signo de otro problema subyacente que la provoca.  Según sus causas y síntomas, la IU se clasifica de diferentes formas:

Incontinencia por esfuerzo o estrés: es la pérdida involuntaria de la orina causada por un aumento de la presión abdominal sobre la vejiga al realizar un esfuerzo durante ciertas actividades como toser, estornudar o levantar peso. Por lo general se debe a cambios en el suelo pélvico combinados con un funcionamiento inadecuado del esfínter (o válvula uretral). Es más frecuente en las mujeres. Se presenta en los hombres, por lo general, después de una cirugía de la próstata.

Incontinencia de urgencia: la orina también se pierde involuntariamente y se asocia a un deseo repentino de orinar, difícil de evitar.  Es la más común entre los ancianos. Los escapes se suelen producir por la noche o tras beber agua. La vejiga no puede almacenar adecuadamente la orina porque es demasiado pequeña o porque se contrae. Ocurre también cuando los nervios están dañados a causa de alguna condición como el Parkinson, la diabetes o la esclerosis múltiple. Además, ocurre en los hombres que tienen agrandamiento de la próstata o próstata agrandada por la edad (hiperplasia prostática benigna) o los hombres que han recibido radioterapia en la zona de la pelvis (ya que puede disminuir el tamaño de la vejiga).

Incontinencia por rebosamiento: en este tipo de incontinencia, la vejiga está distendida debido a una obstrucción que impide que se vacíe adecuadamente. La obstrucción puede deberse a un cáncer o a una hiperplasia benigna que dificulta la micción (orinar).  Junto con la dificultad para orinar, se presentan pérdidas involuntarias de orina. Como la vejiga está distendida (o estirada), no puede contraerse lo suficiente como para iniciar la micción voluntaria. De modo que se vacía involuntariamente cuando se llena. Otro síntoma de este tipo de IU es que queda la sensación de que la vejiga no se ha vaciado completamente después de orinar.

Incontinencia mixta: en este tipo de IU se combinan los síntomas de la incontinencia urinaria de urgencia y la de esfuerzo y estrés. El funcionamiento inadecuado del esfínter hace que la vejiga se contraiga porque sus nervios interpretan que ha comenzado la micción.

¿Tienes algunos de los síntomas anteriores? El paso siguiente es visitar a un profesional de la salud, de preferencia a un especialista en este tipo de condición: un(a) urólogo(a).  El evaluará tu historia clínica, incluyendo enfermedades que padeces o hayas tenido en el pasado, cirugías que te hayan hecho y detalles sobre tu problema de incontinencia para encontrar la causa.  Te preguntará sobre la cantidad de líquidos que consumes al día, si bebes alcohol o bebidas con cafeína y cuáles medicamentos tomas, tanto de venta libre como por receta médica.

Cómo se trata la incontinencia

No existe un tratamiento único que funcione para todo el mundo. Tu doctor hablará contigo, determinará cuál es el mejor en tu caso particular dependiendo, de los síntomas y la severidad de los mismos, tu estilo de vida, del diagnóstico y de tus preferencias.  Por lo general, se comienza por las opciones de tratamiento más sencillas, cambiando ciertos hábitos de vida y realizando ejercicios que fortalezcan los músculos que mantienen la orina dentro de la vejiga.  Si estas medidas no funcionan, entonces se pueden utilizar medicamentos o un dispositivo que te permita más control de la micción, como un esfínter artificial o un catéter. En otros casos, la solución más efectiva es la cirugía.

Algunos cambios de hábitos que te podrían ayudar:

En algunos casos, la mejoría puede lograrse simplemente limitando el consumo de líquidos a ciertas horas del día. Se aconseja beber abundantemente por la mañana y luego ir disminuyendo la cantidad paulatinamente a medida que avanza el día. La idea es reducir a un mínimo los líquidos durante la noche para evitar las micciones nocturnas.

Otra medida que puede ayudar es el reentrenamiento de la vejiga.  Lo primero es establecer un horario fijo de visitas al baño. Al principio, con más frecuencia, y luego, al ir ganando control, se van espaciando cada vez más.

El reentrenamiento de la vejiga incluye además ejercicios para fortalecer los músculos de la pelvis, que se conocen como los ejercicios de Kegel. Para realizarlos, lo primero es identificar cuáles músculos debes ejercitar. Imagina que tienes el abdomen lleno de gases. ¿Qué músculos utilizarías para contenerlos hasta llegar al baño? Pues esos son los músculos de la pelvis que hay que fortalecer.  La idea es contraerlos, pero sin aguantar la respiración y sin contraer otros músculos como los del abdomen, las piernas o los glúteos ya que entonces pondrías presión indebida sobre la vejiga. Contrae los músculos pélvicos y cuenta hasta tres. Relájalos y vuelve a contar hasta tres. Repite, sin contraer con fuerza. Repite el proceso anterior 10 veces. Descansa y repite 2 veces más (para un total de 30 repeticiones).  Conviene que comiences haciendo los ejercicios de Kegel acostado, ya que los músculos no tienen que trabajar en contra de la gravedad.  A medida que se vayan fortaleciendo, realiza los ejercicios ya sea de pie o sentado. Lo más importante es que tengas constancia y paciencia. Comenzarás a ver la mejoría de 3 a 6 semanas.

De acuerdo al caso, el urólogo podría recetarte medicamentos que te ayuden a controlar la vejiga. Algunos bloquean las señales nerviosas que hacen que la vejiga se contraiga.  Otros ayudan a reducir la producción de orina. También hay medicamentos para relajar la vejiga o reducir el tamaño de la próstata. Es posible que el doctor tenga que cambiar algún medicamento que estés tomando para otra condición, como es el caso de los diuréticos que se indican para el tratamiento de la hipertensión.  No hagas ningún cambio sin que el médico te lo indique y supervise. También debes tener en cuenta que muchos de los medicamentos indicados para tratar la IU pueden provocarte resequedad en la boca y hasta taquicardia.  Discute con el médico los posibles efectos secundarios para que estés avisado.

En los casos de IU de urgencia, se pueden utilizar inyecciones de toxina botulínica (bótox) en el músculo de la pared vesical (detrusor) de la vejiga o en el esfínter cada 6 a 9 meses.  Si la IU es severa, el urólogo podría recomendarle algún tipo de procedimiento quirúrgico. La cirugía es especialmente efectiva en los casos en que los nervios están muy dañados o el paciente ha tenido una cirugía de próstata radical. Entre los procedimientos quirúrgicos se encuentran: la implantación de un esfínter artificial, o una derivación urinaria que permita eliminar la orina a través de un catéter a una bolsa externa.

En muchos hombres la pérdida involuntaria de orina produce incomodidad, vergüenza y deteriora su calidad de vida. No dejes que te pase a ti. Visita a tu urólogo(a) lo antes posible para ponerle solución a tus molestias.

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