La interacción de estos tres sencillos tratamientos reduce la probabilidad de desarrollar cáncer en un 61 por ciento en mayores de 70 años

Suplementos de omega 3

El cáncer es la principal causa de muerte todo el mundo. En 2020 se atribuyeron a esta enfermedad casi 10 millones de defunciones, es decir, casi una de cada seis de las que se registran, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se sabe que la incidencia de la enfermedad aumenta con la edad, muy probablemente porque se van acumulando factores de riesgo de determinados tipos de cáncer. A esta acumulación global se suma la pérdida de eficacia de los mecanismos de reparación celular que suele ocurrir con el envejecimiento.

No obstante, según señala la OMS, entre el 30% y el 50% de los cánceres pueden prevenirse “evitando los factores de riesgo e implementando estrategias de prevención basadas en evidencia existentes”.

En la lucha frente al cáncer la prevención es el punto más importante. Las elecciones de estilo de vida afectan a las probabilidades de desarrollar la enfermedad. Y es que según datos del organismo sanitario de Naciones Unidas, alrededor de un tercio de las muertes por cáncer se deben al consumo de tabaco, a un elevado índice de masa corporal, al consumo de alcohol, a una baja ingesta de frutas y verduras y a la falta de actividad física.

Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario de Zúrich ha descubierto que una combinación de altas dosis de vitamina D, ácidos grasos omega 3 y un simple programa de entrenamiento de fuerza en casa (SHEP) da como resultado una reducción acumulada del 61% del riesgo de cáncer en adultos sanos de 70 años o más. Los hallazgos del trabajo se han publicado en la revista ‘Frontiers in Aging’ y según los investigadores, se trata del primer estudio que examina los beneficios combinados de tres medidas asequibles de salud pública para la prevención de cánceres invasivos.

Heike Bischoff-Ferrari, doctora del Hospital Universitario de Zúrich (Suiza), explica que las medidas preventivas en las personas mayores actualmente “se limitan en gran medida a exámenes de detección y vacunas”. Los estudios mecánicos han demostrado que la vitamina D inhibe el crecimiento de las células cancerosas y que el omega-3 puede inhibir la transformación de las células normales en células cancerosas. También se ha demostrado que el ejercicio mejora la función inmunitaria y disminuye la inflamación, lo que puede contribuir a la prevención del cáncer. Sin embargo, hasta ahora faltaban estudios clínicos sólidos para probar la la eficacia de estas tres sencillas medidas, solas o combinadas.

Para ello, el equipo de Bischoff Ferrari realizó el estudio “Do Health”. Un ensayo de tres años en 2.157 participantes de cinco países europeos: Suiza, Francia, Alemania, Austria y Portugal.

Los participantes fueron divididos aleatoriamente en ocho grupos diferentes. Un grupo recibió 2000 unidades internacionales de vitamina D 3 al día (equivalente a más del 200% de la cantidad recomendada actualmente para los adultos mayores, que es de 800 UI al día), un gramo de omega 3 y tres veces por semana sencillos ejercicios de fuerza en casa. El grupo dos recibió vitamina D 3 y omega 3; el tercer grupo vitamina D 3 y SHEP; el 4º recibió omega-3 y SHEP; el quinto solo vitamina D3; el 6º grupo recibió solo omega-3, el 7º grupo solo SHEP, y el último un recibió un placebo.

Los participantes fueron contactados por teléfono cada tres meses y se sometieron a exámenes de salud en los centros del ensayo al inicio, al año 1, al año 2 y al año 3. Los resultados de los científicos suizos muestran que las tres formas de tratamiento (vitamina D3, omega-3 y ejercicios) tienen ventajas acumulativas en el riesgo de cáncer invasivo. Cada uno de los tratamientos tuvo un pequeño beneficio, pero cuando se combinaron los tres, los beneficios fueron estadísticamente significativos. En general, los investigadores encontraron una reducción del 61 por ciento en el riesgo de cáncer.

“En “Do Health”, nuestro objetivo era probar intervenciones combinadas para la prevención del cáncer aprovechando los beneficios aditivos potencialmente pequeños de varias estrategias de salud pública -explica Bischoff-Ferrari-. De hecho, los nuevos tratamientos contra el cáncer pretenden bloquear múltiples vías de desarrollo del cáncer combinando varios agentes. Nosotros trasladamos este concepto a la prevención del cáncer”.

Los investigadores creen que tras futuros estudios de tratamientos combinados y con seguimientos más largos que la duración de tres años evaluada en este ensayo, los resultados podrían influir en el futuro de la prevención del cáncer en los adultos mayores.