La llamada “cámara de torturas” de Ford cumplió 55 años

 Romeo, uno de los centros de pruebas más emblemáticos de Ford, superó el medio siglo de operaciones procurando los más altos niveles de seguridad y calidad en todos los modelos de la marca.

Ford celebró el pasado 19 de mayo los primeros 55 años de funcionamiento de su campo de pruebas en la ciudad de Romeo, Michigan, uno de los centros pioneros a escala mundial en el desarrollo de vehículos, con pistas y laboratorios especialmente construidos para tal fin, y que hoy es un moderno complejo de más de 65 kilómetros de pistas.

Romeo fue el comienzo de una estructura altamente especializada, diseñada para satisfacer los requisitos más exigentes de funcionamiento, en donde se asegura el nivel de calidad y durabilidad de los autos Ford.

Actualmente, este centro hace parte de la red global de ingeniería avanzada de Ford, integrada por los campos de Dearborn, Arizona, Bemidji y Livonia, en Estados Unidos, Tatuí en Brasil, Thompson en Canadá, Cuautitlán en México, Dunton en Inglaterra, Lommel en Bélgica, y You Youngs en Australia.

En 1938, Ford abrió sus primeras pistas de pruebas alrededor del Aeropuerto Ford, en Dearborn, que funcionó hasta 1947. En la década de 1950, comenzó la construcción del campo de pruebas de Romeo, que involucró uno de los más grandes movimientos de tierra en la historia de la ciudad -cerca de 3 millones de metros cúbicos-. Originalmente una granja, el sitio albergaba los rebaños de ganado Hereford más famosos del mundo, y recibía el nombre de Hi-Point porque tenía las tierras más elevadas del sudeste de Michigan.

Su topografía favoreció la construcción de una amplia variedad de pistas, de todas las formas, tamaños y estilos. El periódico «The Detroit Times» describió la instalación como una «cámara de torturas» para los vehículos, donde Ford realizó más de 9 millones de kilómetros de pruebas en 1957, en procura de los autos más seguros, durables y eficientes.

La pista de alta velocidad, un óvalo de 18 metros de ancho y 8 kilómetros de largo, requirió 167.000 metros cuadrados de concreto reforzado, y para pavimentar sus dos carriles se utilizaron 80.000 toneladas de hormigón bituminoso y agregados. La planta incluía también una pista de grava de 12 kilómetros.

Completamente renovado con continuas inversiones, el Campo de Pruebas de Romeo suma hoy 65 km de pistas para las pruebas de velocidad, durabilidad y superficies especiales, además de diversos simuladores para pruebas de automóviles, camionetas y vehículos utilitarios.

 

 

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