La mayoría de los lápices labiales contienen sustancias que producen toxicidad en nuestro organismo

Gestos tan habituales como hidratar los labios con un bálsamo labial para protegerlos de las inclemencias del tiempo, pueden provocar que algunos fabricantes incluyan determinados ingredientes en sus formulaciones.

Nos referimos a las sustancias que se esconden detrás de las siglas MOSH (Hidrocarburos Saturados de Aceite Mineral) y MOAH (Hidrocarburos Aromáticos de Aceite Mineral), estas dos sustancias tóxicas se encuentran en el aceite mineral derivado del petróleo que, hoy en día, la norma cosmética europea (1223/2009) permite utilizar. Actualmente no existen regulaciones sobre MOSH en cosméticos, pero debido a su toxicidad, la Asociación de Fabricantes Europeos recomienda que el contenido en dichos productos no supere el 5%. Pero esto es solo una sugerencia, por lo que existen lápices labiales legales que exceden esta dosis en el mercado hoy en día.

Los productos con sustancias MOAH están prohibidos en alimentos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, pero, en el caso de los cosméticos, no hay restricciones, a pesar de la existencia de un estudio realizado por parte del Centro Nacional para la Información Biotecnológica (NCBI) que demuestra que puede absorberse por vía dérmica. Por tanto, este tipo de productos cosméticos deberían contar con una reglamentación más estricta, pues, según el estudio, ingerimos alrededor del 80% de lo que aplicamos en los labios, lo que supone que, en un año podríamos haber consumido unos 3 kilogramos de pintalabios.

Aunque el problema no solo está en los pintalabios femeninos, la OCU alertó sobre la presencia de este tipo de sustancias tóxicas tras analizar protectores labiales infantiles y de adultos. Según explicaron, el problema fundamental no está en los colorantes, sino en la base del labial. La razón es simple, abaratar costes, y para ello se emplean aceites minerales procedentes del petróleo. La alternativa en cosmética natural son los aceites vegetales, que se obtienen por presión en frío de semillas o frutos vegetales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay muchas sustancias que están pendientes aún de analizar. Se calcula que unos 12.000 ingredientes que hasta ahora se consideraban seguros, son utilizados en productos de higiene. De ellos, sólo 2.400 han sido investigados bajo la perspectiva de la contaminación hormonal, y de los analizados, 1.200 se han definido como tóxicos.

Existen dos factores que influyen considerablemente en este aspecto. Por un lado, la combinación de varios ingredientes cosméticos que producen toxicidad en nuestro organismo. Por el otro, la exposición prolongada, ya que ciertas sustancias tienden a acumularse en el organismo. Por ejemplo, los MOSH se acumulan en el hígado, bazo, en tejidos, nódulos linfáticos y pueden llegar a ocasionar microgranulomas, una masa más o menos esférica de células inmunes que se forma cuando el sistema inmunológico intenta aislar sustancias extrañas que ha sido incapaz de eliminar.

Según la OCU, los MOAH son considerados como posibles sustancias carcinógenas y mutagénicas, que pueden actuar como carcinógenos y se han identificado como potenciales disruptores endocrinos.

Sustancias que debemos evitar

Aluminio y derivados. Presentes en la mayoría de antitranspirantes (clorhidrato de aluminio). Se absorben vía tópica y oral. Varios estudios lo relacionan con el alzhéimer.

Parabenos: Este conservante impide la proliferación de bacterias y microorganismos. Un estudio en Reino Unido en mujeres con cáncer de mama reveló la presencia de parabenos en el 90% de casos, aunque no se puede señalar un sólo ingrediente como causante de cáncer. Según Philip Harvey, editor del “Journal of Applied Toxicology”, estos compuestos pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores. Los más usados son: Methylparaben o e-218, ethylparaben o e-214, propylparaben o e-216, butylparaben o e-209.

Aceites minerales procedentes del petróleo: Son los ya mencionados MOAH y MOSH. La asociación europea de fabricantes de cosméticos pide limitarlos al 5%. Según la OCU, debemos evitar: Cera microcristallina, Hydrogenated Polyisobutene, Ceresin, Ozokerite, Petrolatum, Polyethilene, Polybutene, Synthetic wax, entre otros.

Parafina: Es otro de los derivados del petróleo, aunque su presencia es mayoritariamente en cremas, ya que proporciona a la piel un aspecto de suavidad. Sin embargo, esta sustancia tapona los poros e impide que la epidermis transpire. Los más frecuentes: Parafina, Paraffinum, Paraffinum liquidum, Petrolatum, Petroleum, Glicol Propileno y Vaselina.

Derivados del formaldehído. El formol se usa como conservante. En 2004, la OMS lo incluyó en la lista de sustancias cancerígenas por aumentar el riesgo de cáncer de nasofaringe y leucemia. Se prohíbe en fórmulas cosméticas, aunque, hoy en día, se pueden encontrar bajo los siguientes nombres: Ben- zylhemiformal, TosilamideFormal- dehyderesin, 3 diol (Bronopol), 2-Bromo-2-nitropropa- ne-1, 5-Bromo-5-nitro-1, Diazolidin- yl urea, 3-dioxane, Quaternium-15, Methenamine, Imidazolidinyl urea, Sodium-Hydroxymethylglycinate, DMDM Hydantoin y sustancias que con el prefijo MDM, DM,DMDM, DMHF o DEMD.

Triclosán. Esta sustancia se puede encontrar en jabones, dentífricos, maquillajes y colutorios. Su uso se restringió en 2014 por su acción contaminante hormonal. Sólo puede estar en una concentración del 0,3% en cosméticos y de un 0,2% en colutorios.

Benzofenonas. Son filtros solares que pueden tener un comportamiento cancerígeno y alérgico. Están muy vigilados por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) y la Unión Europea por los posibles riesgos para la salud. Se pueden encontrar bajo los siguientes nombres: Benzophenone-2, 4-methybenzyliden Camphor, ethyl-hexylcinnamate.

Por último, cabe destacar que ningún cosmético que no pase los controles de seguridad vigentes puede llegar a las manos del consumidor. “En el mundo de la belleza, la aplicación de los estudios científicos es continua, aparecen nuevos ingredientes y se cuestionan otros por posibles problemas de salud o de medioambiente que se van descubriendo. Ahora, están en entredicho los MOSH y MOAH, impurezas de los aceites minerales debidas a un deficiente refinado del petróleo, permitidas siempre que se conozca el historial completo de ese proceso y se verifique que el material de partida está exento de sustancias tóxicas o se compruebe que el producto destilado ha sido probado con métodos específicos contra propiedades cancerígenas”, explican desde la organización de consumidores.

Por: Eva Linares