La música por internet podría se el fin de la piratería

Hasta hace poco, las descargas ilegales de música por internet eran el fantasma de artistas y disqueras. Pero ahora los usuarios, cada vez más, prefieren escucharlos directamente en la red y sin violar ninguna ley.

Y no es que la gente finalmente se haya apiadado de los artistas. No. Lo que sucede es que el terreno ha sido ocupado por el llamado streaming, término que engloba a los contenidos de audio que se escuchan por internet sin necesidad de descargar archivos.

Esta forma de consumir contenidos «a la carta» -que popularizó YouTube con sus videos- fue concebida como una variante legal, donde los dueños de las páginas pagan regalías a las compañías.

¿Y de qué viven esos sitios? Se financian gracias a la publicidad o al pago de contenidos «Premium» –un promedio de US$10 al mes- por parte de los melómanos que prefieren omitir la publicidad.

El pionero de los contenidos «Premium» fue iTunes de Apple –que cobra un promedio de US$1 por canción descargada- y a éste le siguieron otros como Last.fm, We7, Deezer, el popular Pandora en Estados Unidos y el sitio emblema del streaming: Spotify.

Con servicios gratis y «Premium» -a los que se añade la opción de descargar-, Spotify fue creado en Suecia, emerge como el gran competidor del iTunes y es visto por muchos como la revolución total de la música.

Por ahora, Spotify sólo está disponible en seis países de Europa y se espera que este año desembarque en Estados Unidos –el principal mercado musical del mundo- y luego en América Latina. De todas maneras, los entendidos en la materia acceden desde cualquier país simulando estar en Europa.

Aunque cuando nació muchos escépticos pronosticaron un desastre comercial y una muerte inminente, en doce meses siete millones de personas empezaron a consumir Spotify, el 95% de éstos de manera gratuita. Eso sí, escuchando avisos comerciales cada varias canciones.

Además, unos 250.000 usuarios se suscribieron al servicio de pago (US$16 al mes), que se puede usar en teléfonos celulares, sin tener que escuchar publicidad y con mejor calidad de sonido.

El fundador de Spotify, Daniel Ek, dijo que «por primera vez el número de suscriptores ha crecido tan dramáticamente, probablemente como nunca antes en la historia de las suscripciones».

Ek confirmó el inminente desembarco del servicio en Estados Unidos y el fin de las invitaciones. Por ahora, para acceder al servicio el usuario debe ser invitado por un miembro, tal como ocurría en un principio con el correo electrónico de Google, Gmail.

La llegada de Spotify al iPhone de Apple, al Android de Google y a otros teléfonos móviles catapultó las suscripciones. Se espera que pronto se pueda escuchar a través de consolas de juegos como Xbox y Playstation y en el televisor, a través de un dispositivo externo.

Aunque recibe «decenas de millones de dólares al año» en concepto de publicidad, el fundador de Spotify dijo que espera que este año la empresa empiece a ser realmente rentable.

Pero hay un peligro: los expertos vaticinan que si Apple entra al mercado de la música gratis por internet –lo que parece inminente tras la reciente adquisición del sitio Lala, similar a Spotify- podría arrebatarle el trono.

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