La radio más pequeña del mundo está cada vez más cerca de convertirse en una realidad

_44184750_nano2ap203bd.jpgCientíficos estadounidenses presentaron un detector miles de veces más pequeño que el diámetro de un pelo humano que puede convertir ondas de radio en sonido.
Según un equipo de científicos de la Universidad de California, con este estudio se ha mostrado por primera vez un detector de tamaño manométrico funcionando en un sistema de radio.
Hecho de nanotubos de carbono, y con sólo unos pocos átomos de ancho, viene a ser casi mil veces más pequeña que la tecnología actual que se utiliza en las radios.
Peter Burke y Chris Rutherglen incorporaron el nanodetector en un sistema de radio normal.
Lo utilizaron para transmitir música clásica de forma inalámbrica desde un reproductor iPod hasta un altavoz situado a varios metros de distancia.
Todos los detalles de este experimento serán publicados el mes próximo en la revista de la Sociedad Química Americana Nano Letters.
«Aunque sólo hemos demostrado que funciona (en nanotubos) el componente crítico del sistema de radio, el demodulador, es presumible que en el futuro todas las partes estarán hechas a nanoescala, y eso permitirá un verdadero sistema de comunicaciones inalámbricas a nanoescala», escribieron los investigadores.
Muchas compañías están interesadas en el potencial a largo plazo de los nanotubos, que vienen a ser unos diminutos cilindros de carbono que miden apenas una millonésima parte de un metro de ancho.
Kris Sangani, editor de Electrónica del Consumidor en el Instituto de Ingeniería y Tecnología del Reino Unido, una de las sociedades profesionales más prestigiosas en este ámbito, dijo que había muchas aplicaciones posibles de la «tecnología de radio microscópica», en la medicina, el comercio y el campo de batalla.
Sangani explicó que el verdadero desafío de la industria es miniaturizar no sólo la tecnología de radio, sino también sensores, energía eléctrica, y procesadores.
«Si pueden combinar la miniaturización con costos controlados, esa tecnología será utilizada en todas partes», dijo.
Semejante avance traería consigo el concepto del «polvo inteligente» -un puñado de aparatitos condensados en un pequeño grano de arena, equipados con tecnología inalámbrica capaz de detectar condiciones tales como luz, temperatura y vibración- algo que se encontraría en la esfera de la realidad más que en la de la ciencia ficción.
Algunos de los usos que se le podría dar a esta tecnología en el futuro son la producción de sensores meteorológicos, geofísicos o biológicos.
También podría ser utilizada como herramienta de vigilancia militar, o para crear un internet que sería accesible desde cualquier punto del planeta.

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