La respuesta para la cura del ébola podría estar en los murciélagos

imagesLos murciélagos están cumpliendo su temible reputación de ser los principales sospechosos de contagiar el ébola a los humanos tras el peor brote de esta enfermedad en la historia, pero los científicos creen que podrían arrojar información valiosa para combatir la infección.

Los murciélagos pueden ser portadores sin enfermar de más de 100 virus diferentes, como el ébola, la rabia y el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por sus siglas en inglés).

En tanto que esto les convierte en una reserva temible de la enfermedad, especialmente en los bosques de África donde migran vastas distancias, también abre la intrigante posibilidad de que los científicos aprendan cómo mantienen a raya un virus como el ébola.

«Si podemos comprender cómo lo hacen, entonces eso podría llevar a mejores formas de tratar infecciones que son altamente letales en personas y otros mamíferos», dijo Olivier Restif, investigador de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.

Las pistas comenzaron a emerger tras un análisis genético que sugiere que la capacidad de los murciélagos para evitar el ébola puede estar vinculada con su otra habilidad: la capacidad de volar.

Volar requiere que el metabolismo del murciélago vaya a una velocidad muy alta, causando estrés y potencial daño celular, y los expertos piensan que los murciélagos han desarrollado un mecanismo que limita este daño teniendo partes de su sistema inmune permanentemente conectadas.

La amenaza a los humanos de los murciélagos viene camino de la cena. La carne de caza —desde murciélagos a antílopes, ardillas, puercoespines y monos— han ostentado un lugar privilegiado en los menús de África Central y Occidental.

El peligro de contraer el ébola está en la exposición a sangre infectada al matar y preparar estos animales.

Huésped natural.

Los científicos que estudian el ébola desde su descubrimiento en 1976 en la República Democrática del Congo, entonces Zaire, han sospechado desde hace tiempo que los murciélagos de la fruta son su huésped natural, aunque el vínculo con los humanos a veces es indirecto porque la fruta que tiran los murciélagos infectados puede ser recogida fácilmente por otra especie, extendiendo el virus a animales como los monos.

El nexo de infección de la vida salvaje lleva a brotes esporádicos de ébola tras existir contacto de los humanos con sangre y otros fluidos de animales infectados.

Esto sucedió sin lugar a dudas en el brote actual, aunque la escala de la crisis, que ahora alcanza Liberia, Sierra Leona y Guinea y se ha cobrado unas 5.000 vidas, refleja fallos posteriores en salud pública.

«Lo que sucede ahora es un desastre de salud pública más que un problema de gestión de la vida salvaje», dijo Marcus Rowcliffe de la Sociedad Zoológica de Londres que dirige el zoo de la ciudad.

El papel de los murciélagos en la propagación del ébola probablemente sea una combinación de sus inmensas poblaciones, son los segundos roedores entre los mamíferos del mundo, además de por su inusual sistema inmune, según Michelle Baker de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation, la agencia nacional científica de Australia.

Baker, que está intrigada por la capacidad de los murciélagos de vivir en «equilibrio» con los virus, publicó un estudio con colaboradores en Nature el año pasado estudiando el genoma del murciélago. Encontraron una inesperada concentración de genes que reparan los daños en el ADN, encontrando un vínculo entre la capacidad de volar y la inmunidad.

«Esto plantea una interesante posibilidad de que las adaptaciones que permiten volar han tenido efectos inadvertidos sobre la función inmune de los murciélagos y posiblemente en su esperanza de vida», afirman.

En tanto, la crisis del ébola en el oeste de África está empeorando, afirmó ayer el director ejecutivo del grupo humanitario Save The Children, Justin Forsyth.

El experto, que este fin de semana arribó a Sierra Leona, dijo que una atmósfera de «miedo y ansiedad» está afectando cada vez más a la región.

«La situación está empeorando. Y va a empeorar aún más antes de que podamos resolver esta crisis. Aún seguimos en la cresta creciente», subrayó Forsyth. Para el jefe de la ONG británica, la comunidad internacional «está en una carrera contra el tiempo» para combatir la epidemia.

En ese sentido, indicó que la labor de los grupos voluntarios y humanitarios «están haciendo una diferencia en Sierra Leona».

Forsyth visitó un centro de tratamiento en Kerry Town, que fue financiado por el gobierno británico, construido por el Ejército y que está siendo manejado por expertos de Save the Children.

Por su parte, el gobierno británico prometió que donará otros 13 millones de dólares para esa iniciativa. Virus del ébola, Reino Unido, investigación, murciélagos

La enfermera Teresa Romero ya ha ganado la batalla al virus

Los últimos análisis realizados a la española Teresa Romero confirman que en sus fluidos corporales no quedan signos de ébola, por lo que se ha decidido poner fin al aislamiento de la paciente y trasladarla a planta, según fuentes sanitarias.

El pasado 21 de octubre Romero, de 44 años, superó oficialmente la enfermedad después de dar negativo en varias pruebas, pero los médicos optaron por dejarla en aislamiento puesto que, aunque en el organismo no hubiera carga vírica, en los fluidos corporales pueden permanecer rastros más tiempo.

Teresa Romero continuará ingresada a partir de ahora en una habitación convencional del hospital Carlos III, donde seguirá en observación rutinaria, según ha acordado el equipo médico que la atiende en el centro sanitario. Fue la primera contagiada fuera de África.

Empleado de la ONU contagiado

Una persona empleada de una agencia de Naciones Unidas está siendo tratada en Francia del virus del Ébola, tras contagiarse en Sierra Leona, anunció el domingo el ministerio francés de Salud.

«Esta persona, que trabaja en Sierra Leona en la lucha contra el ébola, fue evacuada (…) en un avión especial», indicó el ministerio en un comunicado, precisando que ésta se encuentra «aislada» en un hospital militar de Saint-Mandé, cerca de París. Una enfermera francesa, que trabajó en Liberia para Médicos Sin Fronteras, logró superar el ébola en este mismo centro sanitario, donde ingresó en el mes de septiembre. Según el último balance de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia de ébola ha matado a 4.922 de las 13.703 personas infectadas en África Occidental.