La saliva de la larva de la polilla guatemalteca hace que las papas crezcan al doble de su tamaño

¿Cómo hacer para aumentar el doble el rendimiento del cultivo de papa? El secreto podría estar escondido en la saliva de la larva de la polilla guatemalteca, una de las principales plagas que afecta las plantaciones de estos tubérculos en el continente americano.

Según un equipo de investigadores de la Universidad de Goettingen, en Alemania, la Universidad Cornell, en Estados Unidos y la Universidad Nacional de Colombia, los efectos de la polilla sobre los cultivos de papa no resultan siempre dañinos, sino que también, en ciertas condiciones, pueden aumentar el rendimiento de la cosecha a más del doble.

La clave, dicen los expertos, está en descubrir los mecanismos por los cuales se duplica la cosecha para aumentar la producción, y así beneficiar a los habitantes de la región andina, para quienes la papa constituye uno de los alimentos básicos.

Tras estudiar siete clases de papa diferentes, los científicos descubrieron que cuando las plantaciones de pastusa suprema -una de las variedades que más se cultiva en los Andes colombianos- estaban infectadas en un 10%, la producción aumentaba a poco más del doble (2.5 veces).

Si la plaga afectaba al 20% de los tubérculos, el tamaño de las papas aumentaba al doble. Y cuando la polilla atacaba a mitad de las plantas, el rendimiento de la cosecha era el mismo que se hubiese obtenido sin la presencia de la plaga.

Hasta ahí todo parece funcionar. Sin embargo, el gran problema es que «cuando el daño sobrepasa el 50%, ya hay una pérdida de la producción», explicó Katja Poveda, investigadora de la Universidad de Goettingen, quien participa en el proyecto.

La pastusa suprema es una papa que se desarrolló en Colombia hace cerca de siete años y que, por su resistencia a la gota, una enfermedad típica de la papa, se ha extendido rápidamente en la región de la sabana de Bogotá.

Pero aunque ésta sea la única variedad que haya mostrado esta respuesta proporcional a los embates de la polilla, los científicos no descartan que otras manifiesten los mismos síntomas.

«La idea es estudiar otras variedades, tanto de papas silvestres como comerciales, y también los cultivos en otros países, para ver si se obtiene la misma respuesta», señaló Poveda.

Este aumento en el tamaño de la papa, y por ende, en el rendimiento de la cosecha, se debe al efecto de la mezcla de la saliva y el regurgitado de la larva de la polilla sobre el tubérculo.

Pero lo que los científicos hasta el momento no han logrado descifrar es cuál es la sustancia que provoca este cambio o qué es lo que está sucediendo dentro de la planta.

«Es interesante entender por qué si la planta es capaz de producir el doble, normalmente no lo hace. Si podemos descubrir los mecanismos que generan un aumento, si por ejemplo vemos que hay unos genes que son los que se encargan de que haya una mayor producción, entonces podremos aplicar estos conocimientos en el futuro para ver si se puede hacer que la planta produzca más, sin necesidad de la polilla», explica Poveda.

De más está decir que hasta que hasta que no se identifique la sustancia o los mecanismos de acción, los campesinos deberán continuar fumigando las plantaciones cada dos semanas para evitar daños en las plantas, ya que mantener la plaga al 10%, es prácticamente imposible.

«La plaga es muy grande y cuando hay sequía, los picos de infestación son altísimos. Pueden acabar con todos los cultivos», dijo María Isabel Gómez, otra de las científicas, de la Universidad de Colombia, que participó en el proyecto.

«Por eso, los insecticidas son muy fuertes y están hechos de manera que acaben con toda la población».

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