LA TOXINA BOTULÍNICA TIPO A 500U SE POSICIONA EN EL TRATAMIENTO DE ESPASTICIDAD Y DISTONÍA

bbnca3fpghncay3ix9dca8gr1ulca68m3tccaw0nq6fcahtw9hrcara6m1xcalfto10ca5qy2gocakapf2nca7bkfg9ca36j29yca1wbefwcadk166nca8pn4sycapwrft6cairijc4caysuo57caipbp8v.jpgRecientemente en Bogotá, el grupo farmacéutico internacional Ipsen desarrolló un taller enfocado a consolidar en el país un cuerpo médico acreditado como médicos entrenadores especialistas en el tratamiento de trastornos del movimiento de origen neuromuscular que utilizan la toxina botulínica tipo A 500U para el tratamiento de espasticidad y distonía, patologías que afectan a un porcentaje de la población colombiana y mundial 

En los últimos años la toxina botulínica tipo A se ha abierto camino como tratamiento terapéutico en numerosas enfermedades. Su utilización se remonta a los años setenta cuando el oftalmólogo americano Alan Scott  descubrió su utilidad para tratar a sus pacientes bizcos.

Su indicación fundamental es la de relajar los músculos que impiden una correcta posición o movilidad, produciendo dolor y/o incomodando la actividad básica del paciente, afectando su calidad de vida y autoestima, patologías que se conocen con los nombres de espasticidad y distonía. 

Se ha convertido en un tratamiento indispensable para estas y otras enfermedades ya que mejora la función del paciente, su calidad de vida, el dolor, la posición, y en algunos casos facilita la posibilidad de vestirlo, asearlo, etc., destacó el neurólogo William Fernández del Hospital El Tunal de Bogota.

Todo lo que suponga alguna mejoría en la calidad de vida de los pacientes con estas patologías es muy importante. Por ejemplo, cuando el tratamiento se lleva a cabo en el miembro inferior la diferencia es caminar, usar o no muletas y tener mejoría en la calidad de vida,  lo cual es muy importante. 

La capacidad de la toxina botulínica tipo A 500U para relajar los músculos la convierte en un tratamiento seguro y eficaz para las distonías o espasticidades, destacó el doctor Federico Micheli, Profesor Titular de Neurología de la Universidad de Buenos Aires y Director del programa de Parkinson y Movimientos Anormales del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires quien recientemente estuvo en Bogotá.

Federico E. Micheli  junto a importantes médicos colombianos participó en un taller que hace parte del programa de entrenamiento “Train the Trainer Dysport” de Ipsen, grupo farmacéutico internacional, que busca consolidar un cuerpo médico acreditado (neurólogos, neurólogos pediatras, rehabilitadores y fisiatras) como médicos entrenadores especialistas en el tratamiento de trastornos del movimiento de origen neuromuscular, a través de la utilización terapéutica de la toxina botulínica tipo A.

QUÉ ES ESPASTICIDAD?

La espasticidad forma parte de los problemas asociados que se presentan en los pacientes con una afección del sistema nervioso central (daños en la parte del cerebro que controla el movimiento voluntario o en los nervios que viajan desde el cerebro hasta la médula espinal).

Sufren de espasticidad quienes tienen parálisis cerebral, daño cerebral causado por la deficiencia de oxígeno, trauma cerebral, traumatismo craneal severo, lesión de la médula espinal, accidente cerebrovascular, enfermedad neurodegenerativa y esclerosis múltiple.

Consiste en una rigidez con aumento anormal de la tensión muscular, contracción persistente e involuntaria de un músculo, rigidez y exageración de los reflejos músculo-tendinosos. Puede producir inmovilización o fuertes dolores, explicó el neurólogo Pablo Lorenzana del Hospital El Tunal.

En los miembros superiores, predomina en los músculos flexores y afecta inicialmente los dedos, la muñeca y después el gran pectoral. En los miembros inferiores predomina sobre los músculos extensores (cuadriceps, tríceps, flexionador de los dedos) de acción anti-gravitacional.

Se estima que la espasticidad afecta a cerca de 500.000 personas en los Estados Unidos y más de 12 millones de personas en todo el mundo.

QUÉ ES DISTONIA?

Hasta los años 70, los pacientes distónicos eran considerados como neuróticos y sistemáticamente dirigidos a los psiquiatras. Existía la percepción que la enfermedad era de origen psicológico.

La distonía es un trastorno del movimiento en el cual contracciones sostenidas del músculo causan torceduras y movimientos repetitivos o posturas anormales. Estos movimientos, que son involuntarios y a veces dolorosos, pueden afectar a un solo músculo, a un grupo de músculos tales como los de los brazos, las piernas o el cuello,  o al cuerpo entero, explicó el doctor Federico Micheli.

Los expertos señalan que la distonía resulta de una anormalidad en un área del cerebro llamada ganglio basal, donde se procesan algunos de los mensajes que inician las contracciones musculares. Los científicos creen que por un defecto en la capacidad del cuerpo de procesar un grupo de sustancias químicas llamadas neurotransmisores que ayudan a las células del cerebro a comunicarse entre sí  se genera esta patología. 

Los síntomas iniciales pueden incluir un deterioro de la escritura después de escribir varias líneas, calambres del pie y una tendencia a levantar o arrastrar un pie después de correr o de caminar cierta distancia. El cuello puede girar o moverse involuntariamente, especialmente cuando el individuo está cansado. También se puede manifestar con temblores y dificultades en la voz o en el habla.

Según explica el neurólogo William Fernández, algunas personas heredan la distonía y otras la tienen como consecuencia de otra enfermedad y que aunque no tiene cura con tratamiento se pueden reducir o eliminar los espasmos musculares y el dolor.

Entre los tipos de distonía más comunes encontramos la torticolis espasmódica en la que los  músculos del cuello que controlan la posición de la cabeza se ven afectados haciendo que la cabeza se doble hacia un lado y se mueva hacia delante y hacia atrás.

El llamado blefarospasmo, otra forma de distonía,  afecta a los músculos que rodean el ojo y tiene su primer síntoma en el incremento del parpadeo y la dificultad de mantener los ojos abiertos. Estas manifestaciones se van intensificando hasta llegar a un estado avanzado en el que los pacientes pueden volverse funcionalmente ciegos.

Otros tipos de distonías son la craneal que afecta los músculos de la cabeza, cara y cuello;  la oromandibular que actúa sobre los músculos de la mandíbula, los labios y la lengua (la mandíbula puede abrirse o cerrarse completamente dificultando la acción de tragar y el habla); y la disfonía espasmódica que ataca a los músculos de la garganta que controlan el habla. 

Esta condición provoca en los enfermos inseguridad y baja autoestima, lo que influye de manera negativa en su entorno familiar y laboral.  Hay que tener claro que estos desórdenes del movimiento no afectan a ningún otro órgano. La memoria, el intelecto, la visión, el oído, las emociones y las funciones sexuales y de percepción de estos enfermos son del todo normales, señaló el neurólogo Pablo Lorenzana.

Se estima que de 0.2 a 11 personas por cada 100.000 habitantes, según estudios realizados en poblaciones americanas y europeas,  sufren de distonías generalizadas y de 3 a 29,5 por cada 100.000 habitantes distonías focales.  En Colombia se calcula que al menos 14.000 personas sufren de distonía.

POR QUÉ UN ENTRENAMIENTO?

“El deber del laboratorio no se limita a ofrecer a los médicos y a los pacientes un producto de calidad, si no también el compromiso con la sociedad de entrenar a los médicos para que puedan en su tiempo, difundir este entrenamiento y fomentar las discusiones entre los médicos sobre el uso del producto”, comentó Raphaël Ortiz, Director de Exportaciones de América Latina de IPSEN.

El doctor Federico Micheli comentó que “esta iniciativa muestra un compromiso con la sociedad al ser los mismos médicos entrenadores quienes capaciten a su vez a una mayor número de médicos para tratar estos padecimientos”
 

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