La UE acuerda un mecanismo de rescate para blindar el euro

La Comisión, los Estados y el FMI movilizarán hasta 720.000 millones de euros en créditos para evitar el contagio griego – Los Estados amenazados contarán con el aval de los otros países de la eurozona.

La Unión Europea ha acordado esta madrugada la adopción de la decisión histórica más relevante desde la creación del euro, en 1999, con la puesta en marcha de un mecanismo de asistencia financiera de la Unión para ayudar a los países de la zona euro con dificultades para pagar su deuda pública. El nuevo mecanismo prevé un sistema de garantías y avales para movilizar créditos por hasta 720.000 millones de euros, que tendrían tres fuentes de procedencia: los Estados, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El acuerdo es mucho más complejo que el pactado excepcionalmente para Grecia la semana pasada, por el que se concedió a este país un total de  110.000 millones de euros.

El consejo extraordinario de los ministros de Economía de los Veintisiete (Ecofin) mantenía una maratoniana reunión. La idea era llegar a un acuerdo antes de que abriesen las bolsas asiáticas. «Con los mercados abriendo esta madrugada, no podemos permitirnos un fracaso», dijo el ministro de Finanzas, Anders Borg de Suecia, que añadía: «Vemos en los mercados grupos comportándose como jaurías de lobos. Si les dejamos actuar, atacarán a los miembros más débiles y los destrozarán».

La aprobación del pacto se retrasó más de lo debido por la fuerte oposición de la canciller alemana, Angela Merkel, que pedía la implicación del FMI y, sobre todo, que se pusiera un límite definido en las ayudas en caso de que otros países como Portugal, Irlanda o España precisaran de ellas. Merkel acordó el domingo una posición conjunta con el presidente francés, Nicolás Sarkozy.

Más allá de los detalles, el mensaje que quiere trasladar la UE es que podría disponer de los fondos suficientes, con propósito de desalentar a esas «manadas de lobos» que atenazan los mercados a los que se refería el ministro sueco.

La utilización del mecanismo de asistencia financiera de la Unión podrá ser solicitada por los países que sufran «serias amenazas», que puedan ocasionar importantes «alteraciones económicas y financieras». El mecanismo deberá ser aprobado por el Consejo, por mayoría cualificada, a propuesta de la Comisión Europea.

El mecanismo, desarrollado en un reglamento por Consejo, prevé tres sistemas de ayuda. Por una parte, se estipula la creación de un fondo de estabilidad gestionado por la Comisión Europea, con recursos que captaría en los mercados de capitales o a través de instituciones financieras. La cuantía de esta primera parte está limitada por los recursos propios disponibles por la Comisión Europea, que podrían ascender a unos 60.000 millones de euros.

La segunda parte del mecanismo está formada por un sistema de garantías aportadas por los Estados miembros de la zona euro, aunque voluntariamente pueden participar otros países. El Estado que precise la ayuda podría acudir a los mercados o instituciones financieras para pedir préstamos, que contarían con el aval de los Estados miembros de los países del euro. La distribución de las cargas de las garantías entre los distintos Estados sería en función de su cuota en el capital del Banco Central Europeo (BCE). A última ahora de ayer Alemania, Finlandia y Holanda pedían condiciones más rigurosas para esas garantías.

Esta segunda parte del mecanismo tiene un potencial mucho mayor que el anterior, y podría servir para movilizar 440.000 millones de euros, a través de los créditos en que los Estados del euro serían los garantes, con excepción del Estado beneficiario. La tercera vía de rescate provendría del FMI, que aportaría 100.000 millones de euros de forma similar a la vía de crédito que aprobó ayer por 30.000 millones.

Durante la reunión se ha desarrollado un debate muy intenso sobre la necesidad de incluir en el acuerdo un compromiso de los Estados miembros en la línea de adoptar nuevas medidas para reducir el déficit público. En este sentido, había que situar las recientes decisiones de España y Portugal de reducir el déficit público. Portugal ha decidido recortar medio punto del PIB este año y España, otro medio punto este año y un punto en 2011. En el contexto de esta discusión la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, rechazó ciertos planteamientos que dejaban en una posición poco airosa a los países que están más en el punto de mira de los ataques especulativos.

La reunión se vio interrumpida al tener que ser hospitalizado el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. De 67 años, y parapléjico desde hace 20 a consecuencia de un atentado, ha sufrido numerosas intervenciones quirúrgicas durante los últimos años. Ayer se sintió indispuesto a consecuencia de problemas de rechazo de un medicamento. Para su sustitución, el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, tomó un avión urgentemente con destino a Bruselas.

El mecanismo de asistencia financiera de la Unión está dirigido a proteger de manera especial a Irlanda, Portugal, España e Italia, que han visto cómo el coste de su deuda soberana se ha disparado en los últimos días. El tipo de interés de los bonos a 10 años de Portugal se elevó hasta el 6,26%, lo que supone un diferencial respecto al bono alemán que es el que se utiliza de referencia, del 3,49%. El coste de los bonos se ha incrementado también en Irlanda (5,95%); España (4,44%); Italia (4,30%) y Reino Unido (3,88%).

La crisis del mercado de deuda actual se inició el pasado octubre en Grecia, cuando el nuevo Gobierno de Yorgos Papandreu puso al descubierto que el déficit público real de su país era del 12,7% del producto interior bruto (PIB) en lugar del 3,7% que había declarado el Gobierno conservador anterior de Kostas Karamanlis. Las investigaciones de la Comisión pusieron al descubierto que la práctica de falsificación de estadísticas había sido generalizada, agravando la credibilidad del país y en consecuencia provocando un aumento creciente de los costes para acudir a los mercados. La situación de Grecia fue empeorando con nuevas previsiones que elevaron hasta el 13,6% (y con posibilidad de llegar al 14,1%) su déficit público.

El deterioro financiero se vio especialmente agravado por la crisis de la deuda de Dubai el pasado noviembre. Desde entonces los movimientos especulativos se han hecho cada vez más difíciles de dominar. Grecia recibió la semana pasada una ayuda que le permitirá disponer de hasta 110.000 millones de euros en los próximos años a un tipo de interés del 5%, muchísimo más barato que lo que le costaría acudir al mercado de capitales. El pasado viernes el tipo de interés de la deuda griega estaba a 12,5% a pesar de la ayuda recibida.

El acuerdo pretende evitar que la crisis de Grecia se repita en otros países europeos. Para fortalecer la coordinación económica de la zona euro y endurecer las sanciones de los países que incumplan el pacto de estabilidad y crecimiento (hoy 20 de los 27 países), el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn presentará el próximo miércoles un paquete de medidas.

Lo que está claro es que ni el Reino Unido ni Suecia, que no están en la zona euro, participarán en el rescate. «Lo que no haremos y no podemos hacer es dar asistencia al euro. La responsabilidad de asistir al euro debe corresponder a los miembros del Eurogrupo», dijo el ministro de Finanzas británico, Alistair Darling.

Por su parte, el representante sueco, Anders Borg, aseguró que «son los países del Eurogrupo los que han creado el problema y está claro que nuestros contribuyentes no están dispuestos a financiar a los griegos que se jubilan a los 40 o a los 50 años».

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