Las células inmunes tomadas de alguien sano pueden ser usadas para batallar el cáncer en otra persona

_44128119_070920cancer203.jpgLa investigación de un científico estadounidense arrojó como resultado que las células inmunes tomadas de alguien sano pueden ser usadas para batallar el cáncer en otra persona.
El estudio, publicado en la revista New Scientist, señala que algunas personas parecen tener células que tienen una mayor habilidad de enfrentar el cáncer cervical en los tubos de ensayo.
El doctor Zheng Cui, quien tuvo a su cargo de la investigación, ahora quiere trasplantar más «granulocitos» potentes a los pacientes.
El hallazgo ha sorprendido a algunos expertos que creían que los granulocitos desempeñaban un rol menor en la lucha contra el cáncer.
El sistema inmune del organismo ayuda a combatir las infecciones, pero también juega un papel clave en la destrucción de las células cancerígenas.
La idea de recibir células inmunes, ya sea del propio organismo o de un donante, no es nueva.
Sin embargo, la investigación efectuada en la Universidad Médica de Wake Forest, Carolina del Norte, apunta a una célula distinta como potencial fuente de cura.
Y es que los granulocitos están normalmente asociados con la respuesta del organismo a infecciones bacteriales.
En su investigación, el doctor Cui tomó muestras de 100 voluntarios y mezcló en el laboratorio sólo sus granulocitos con células de cáncer cervical.
Encontró que una muestra parecía matar el 97% de las células cancerígenas en apenas dos días, mientras que al otro lado de la escala, después de 48 horas, una muestra había destruido sólo 2% de las células cancerígenas.
Los pacientes con cáncer suministraron granulocitos, que tenían una habilidad menor al promedio de matar las células cancerígenas.
Lo mismo ocurrió con personas que decían sufrir de estrés y con los mayores de 50 años.
Aún más sorprendente fue que incluso la época del año pareció tener un efecto sobre la potencia de los granulocitos.
«Nadie pareció tener la habilidad de matar las células cancerígenas durante los meses de invierno», apuntó el doctor Cui.
En otra investigación se encontró que los granulocitos de una raza de ratones completamente resistente al cáncer curó la enfermedad cuando fueron trasplantados a otros ratones.
El doctor Cui tiene planes de experimentar con humanos para ver si los granulocitos de los donantes – que son abundantes y fácilmente cultivados – pueden tener un efecto similar.
Sin embargo, un experto británico advirtió de los posibles riesgos de los experimentos.
Aunque las transfusiones de granulocitos ya se les hacen a pacientes que tienen sistemas inmunes deteriorados, normalmente se les irradia para asegurarse de que ninguna otra célula inmune pase al paciente por error.
Si esa eventualidad ocurre, puede provocar la llamada enfermedad injerto huésped en la que el donante reconoce al nuevo organismo como un invasor y le lanza un ataque con ocasionales consecuencias fatales.
El doctor John Gribben, inmunólogo del Hospital St. Bartholomew de Londres, dijo que se sorprendería si el doctor Cui recibe la aprobación para hacer trasplantes de «células» vivas a un paciente con cáncer.
«Desde mi punto de vista es más que un riesgo teórico», señaló.
Sin embargo, agregó que los resultados de la investigación eran sorprendentes, añadiendo que hacía falta hacer más trabajo para confirmar que los granulocitos tenían efecto en otra variedad de cáncer y no sólo en el cervical.
«Hay bastante gente estudiando la posibilidad de terapia de células para el cáncer, pero no muchos trabajan con granulocitos».

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