Las comidas de fin de año podrán destacarse como nunca antes, si se acompañan del vino adecuado

Especialmente entre los adultos jóvenes, va expandiéndose una mayor proclividad por disfrutar del vino y sus maridajes.

Aquí tres sugerencias para empezar:

1.-Lo primero que usted debe saber para disfrutar su vino es que cada uno debe servirse en la temperatura correcta. No se preocupe, es muy sencillo: le propongo establecer un trío de rangos para hacerlo más fácil. Olvídese de sofisticados dispositivos y la precisión de relojero, sólo necesita un poquito de cuidado. Compre un termómetro de vino, muy accesible y disponibles en las tiendas gourmet.

Sus dos mejores herramientas serán un recipiente, agua y hielo.

Para los blancos, lleve el contenido de la botella a estar entre seis y ocho grados, los rosados entre ocho y 12. Los tintos entre más jóvenes más fríos, nunca abajo de 16 grados. Mientras más añejo mayor la temperatura, sin sobrepasar los 22 grados.

2.-Elija el vino correcto sin complicaciones. A grandes rasgos, hay cuatro tipos de vinos: espumosos, blancos, rosados y tintos. Los primeros, por su carácter efervescente son ideales para celebrar, pero no se excluye su uso para comer, ya sea aperitivos o postres, si son dulces.

Los blancos, tradicionalmente se usan con mariscos y algunos pescados: demuestre a sus invitados que no están peleados con embutidos o incluso jamón Serrano. Sí, así es: jamón madurado. Pruébelo, no se arrepentirá. De paso disfrútelo también con quesos frescos y pastas.

Los rosados son los más versátiles en la mesa. Si son ligeros pueden tomar el lugar de un blanco y si son más robustos (sin llegar a ser potentes como un tinto), pueden acompañar al cerdo, aves, guisos ligeros y pastas.

Recuerde esta máxima: la gran mayoría de los embutidos, sobre todo los que son marcadamente salados, son buenos compañeros de los vinos rosados.

Los tintos son el reto mayor, pero no se angustie. Son el universo más amplio, si bien cubren una amplia gama de ingredientes y preparados. Por lo general van mejor con platillos robustos y guisos de sabores complejos.

3.-No tema atreverse y experimentar. Con muy malas intenciones nos han dicho que el vino no va bien con algunas gastronomías. Eso es una enorme mentira.

En el mercado hay disponibles tantas marcas de vino y de tan variados orígenes, que son suficientes para armonizar con casi cualquier tipo de platillo en la cocina vernácula, hasta las más ricas garnachas callejeras. Todo es cuestión de probar.

Un tip extra: los sabores picantes van mejor con vinos blancos y rosados, siempre fríos y refrescantes. Dese la oportunidad de saborearl

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