Las compañías ligadas a un sólo hombre están en un dilema

Las acciones de Apple cayeron estrepitosamente el pasado lunes cuando se conoció la noticia de que su socio fundador, Steve Jobs, tomaba un descanso para solucionar algunos problemas de salud. ¿Puede la fortuna de una empresa estar tan vinculada a un sólo hombre?

Steve Jobs es la cara y el alma de Apple. La visión de su delgada figura en un polo de color negro en un escenario significa normalmente que periodistas, clientes y accionistas van a recibir un anuncio importante, quizá un nuevo artilugio va a ser desvelado.

El anuncio de su inminente e indefinida partida fue realizado un día festivo en Estados Unidos, el lunes dedicado a Martin Luther King, cuando las bolsas se encuentran cerradas. Pero estaba claro que al día siguiente las acciones de Apple cotizarían a la baja.

Hay numerosísimos ejemplos de compañías que están íntimamente ligadas a un sólo individuo: en el Reino Unido, Richard Branson es Virgin y en las compañías que cotizan en bolsa, Rupert Murdoch es News Corporation y Anita Roddick es The Body Shop.

«Tendemos a pensar mucho en cuestiones personales», dice Nigel Nicholson, profesor de comportamiento organizacional en la London Business School.

«Las suerte de las empresas vienen determinadas por distintos factores. ¿Cuál es el papel del líder en el negocio?», se pregunta.

«Steve Jobs es un líder en la práctica. Sin embargo desde que se incorporó a la compañía (1996-1997) luego de 12 años de estar fuera de ella, le dio una forma totalmente nueva a Apple. Hay personas en el mundo, tanto en empresas que cotizan en bolsa como las que no, que tienen un enorme efecto en el negocio. Incluso hombres de negocios más anónimos quedan asociados con su compañía», declara Nicholson.

Uno de los directores ejecutivos más célebres de la historia fue Jack Welch, que dirigió General Electric (GE) desde 1981 hasta 2001. Fue un gurú e inspiración para miles de los que se convertirían en dirigentes estrellas posteriormente.

Su gestión se caracterizó porque despidió a personal de la gigantesca corporación, racionalizó el negocio y aumentó el precio de las acciones.

Luego de su retiro, sus libros «Winning» (Ganar) y «Jac: Straight from the Gut» (Hablando claro) se convirtieron en éxitos de ventas y encabezaron la lista de los más vendidos.

Sin embargo hay algunos que argumentan que no fue un líder que obró milagros.

GE ya era una compañía gigantesca cuando Welch tomó las riendas. Los beneficios habían ascendido en los años anteriores y el período más intenso de crecimiento de las acciones -1995 a 2001-coincidió con la burbuja de una subida en general, apuntan sus críticos.

El papel de Rupert Murdoch en News Corporation como director ejecutivo, presidente y accionista mayoritario es visto como esencial para la compañía y el más leve indicio de planes de retiro provocaría el mismo alboroto mediático acerca de sus planes de sucesión.

«Las compañías quieren estar selladas a prueba de bomba con respecto a sus líderes. No quieren caer si sus dirigentes son atropellados por un autobús. Pero también quieren la marca y el carisma que vienen asociados a un buen liderazgo», dice el profesor Nicholson.

Además, las empresas que se dedican a la tecnología de consumo como Apple se encuentran en una posición ligeramente diferente al resto del mundo de los negocios.

«Un compañía tecnológica va a estar mucho más identificada con un líder fuerte que tiene una visión particular sobre el diseño de los productos», continúa Nicholson.

En el caso de Jobs, la reacción del mercado está vinculada a la repentina naturaleza de la noticia y la incertidumbre de lo que ocurrirá a largo plazo.

Jobs le ha apartado a Apple de un sendero peligroso y está estrechamente identificado con todos los aspectos del negocio. Su sucesor, Tim Cook, fue elogiado por su mandato durante el último período de retirada médica del director de Apple, pero no es Jobs.

Bill Gates fue igualmente identificado con Microsoft pero logró retirarse del día a día de la compañía sin causarle un daño significativo.

La clave de Gates fue llevar a cabo el proceso a lo largo de una serie de años. Se retiró como director ejecutivo en 2000 y le entregó las riendas a Steve Ballmer, pero permaneció como presidente y jefe de arquitectura de software.

En 2006 se desentendió de éste cargo y para 2008 había dejado completamente la primera línea de la compañía.

Permanece como presidente y, aunque dedica mucho tiempo a sus obras benéficas, está todavía disponible como consejero.

Quizá la historia más dramática de una empresa que está de manera inextricable ligada con una persona es una desalentadora: la de Gerald Ratner.

Sus famosos comentarios acerca de que los productos de su empresa eran basura supusieron un martillazo para la compañía y lo convirtió en una leyenda corporativa.

Al otro lado del espectro, el anuncio de Jobs sólo enfatizó la gran estima que le profesan comerciantes y accionistas.

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