Las prótesis podrán ser controladas con la mente antes de 10 años

base_imageDentro de una década podría ser posible controlar con la mente prótesis de extremidades, sillas de ruedas y computadoras, según científicos australianos que iniciarán el próximo año ensayos en humanos de un implante de alta tecnología que puede detectar y transmitir señales del cerebro.

El dispositivo, llamado «stentrode», ya ha sido probado en animales. Es del tamaño de un fósforo y se implanta dentro de un vaso sanguíneo cerca del cerebro.

Stentrode usa una red de pequeños electrodos para detectar señales de neuronas en el cerebro y las convierte en comandos eléctricos que en el futuro podrían permitir a pacientes con parálisis controlar una extremidad biónica o una silla de ruedas.

«El gran avance es que ahora tenemos una interfaz cerebro-computador mínimamente invasiva, que es potencialmente práctica para un uso a largo plazo», dijo Terry O’Brien, jefe de medicina en el Departamento de Medicina y Neurología en la Universidad de Melbourne.

El método actual para acceder a las señales cerebrales requiere de una compleja intervención quirúrgica y se vuelve menos efectivo en el transcurso de varios meses, lo que implica que apenas se utilice, señaló O’Brien.

Otros usos potenciales para el «stentrode» incluyen monitorear las señales cerebrales de personas con epilepsia para detectar un ataque inminente. Si tiene éxito, el dispositivo podría permitir a un paciente comunicarse mediante un computador, dijo el profesor Clive May del Instituto Florey de Neurociencia y Salud Mental, quien trabaja en el proyecto.

«La gente necesitaría entrenarse en cómo tener los pensamientos correctos para hacerlo funcionar, como aprender a tocar música. Necesitas aprenderlo, pero una vez que lo haces, se vuelve natural», indicó May.

El dispositivo fue elaborado por la Universidad de Melbourne, el Royal Melbourne Hospital y el Instituto Florey de Neurociencia y Salud Mental. Es financiado tanto por el Gobierno australiano como por las fuerzas armadas estadounidenses, que ven posibles aplicaciones en veteranos de guerra parapléjicos.