Las remesas de EE.UU. a América Latina han disminuido, pero así también los costos de envío

envios-dinero-color.jpgPor Sharon Carper
Para muchas familias de América Latina la palabra remesa es una palabra llena de esperanza e incertidumbre. Se refiere al dinero que se envía al país de origen, con frecuencia para pagar los alimentos, ropa, libros, uniformes escolares y medicinas, dinero que muchos temen que desaparezca debido a los problemas de la economía mundial.
En toda América Latina las familias esperan el dinero que sus parientes envían desde otros países, en especial desde Estados Unidos, como un suplemento a sus ingresos. Las estadísticas del Banco Mundial y del Banco Central de México indican que en México las remesas del exterior son la segunda fuente de ingresos nacionales después de la industria petrolera. A pesar de la recesión en la economía mundial, las familias de México, El Salvador, Guatemala y otros países que cuentan con grandes comunidades en Estados Unidos, esperan confiadas que las remesas extranjeras les ayuden a suplementar sus ingresos.
Estados Unidos reconoce la importancia de las remesas, y ha tomado medidas exitosas para rebajar el costo de las transacciones. Al concluir la Cumbre de las Américas, realizada en México en el año 2004, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a continuar sus esfuerzos para reducir el costo del envío de las remesas, de manera que las familias pudieran recibir más dinero, en lugar de que ese dinero se gaste en el despacho de los fondos. En el año 2000, de acuerdo con las cifras del Banco Mundial, el 15 por ciento, o sea 49 dólares, de una remesa de entre 300 y 350 dólares, era absorbido por los costos de la transacción. Entre el año 2000 y el 2004 ese porcentaje se redujo a la mitad para las remesas enviadas desde Estados Unidos. Y en 2008, el costo de las remesas desde Estados Unidos se redujo aun más, de 7,5 por ciento a 4,5 por ciento, dice el Banco Mundial.
Manuel Orozco, asociado principal en el Programa de Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, un grupo de políticas públicas con sede en Washington, dijo que en el año 2009 habrá una declinación en el envío general de remesas, aunque la caída es “relativa”. El desempleo en ciertas industrias, como la construcción y los servicios, y el movimiento de migrantes puede afectar a un tercio de las personas que reciben remesas, dice Orozco.
Orozco reconoce la ayuda del gobierno de Estados Unidos en facilitar el flujo de las remesas, mediante programas establecidos por el Departamento de Hacienda, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y las medidas de cooperación con el Banco Central de México. Los programas en México, que cuentan con ayuda de USAID, alientan los conocimientos financieros, para que las familias recipientes aprendan a manejar el dinero que les llega.
La Fundación Interamericana, una agencia autónoma del gobierno de Estados Unidos, trabaja con las comunidades de base para planificar proyectos de desarrollo financiados con dinero de las remesas.
El proceso de transferir dinero ha evolucionado. En general las familias en América Latina pueden recibir transferencias por medio de Internet, retirar dinero de los cajeros automáticos bancarios y recibir dinero enviado por cable por los servicios tradicionales, como Western Union. Particularmente, en países como México, Paraguay y El Salvador, ha habido un aumento en la diversidad de los canales por donde fluyen las remesas.
El Departamento de Hacienda de Estados Unidos, junto con el Banco Mundial, ha trabajado en la Ciudad de Guatemala para mejorar la eficiencia y la competitividad del mercado de remesas. USAID trabaja en asociación con el Consejo Mundial de Uniones de Crédito para reforzar las uniones de crédito y los servicios de remesas. Y USAID ha establecido una exitosa alianza con México, para el Programa 4 por 1, que une a Western Union con los gobiernos federal, estatal y local para beneficiar a las comunidades de las que muchos trabajadores han salido para buscar mejor empleo en Estados Unidos.
UN ASUNTO DE MUJERES
Orozco destacó que casi dos tercios de todos los que reciben  las remesas extranjeras son mujeres. El dinero de la remesa recibida generalmente se gasta en alimentos y ropa, educación o medicinas. A pesar de sus propias dificultades financieras las mujeres que reciben las remesas se preocupan por sus seres queridos en Estados Unidos, en especial por su vulnerabilidad a quedar sin empleo o quedar sin hogar.
Sara Miller Llana, periodista del diario Christian Science Monitor, en México, dijo que la caída de las remesas, en una cifra récord en 2008, tiene un efecto perjudicial en las familias de América Latina. En el estado de Michoacán, México, las familias que en octubre de 2008 recibían en promedio 700 dólares mensuales enviados por sus familiares desde Estados Unidos, actualmente reciben únicamente 100 dólares mensuales.
En los meses venideros las remesas familiares seguirán disminuyendo, según informa el Banco Central de México. Llana afirmó que la caída afectará duramente a México, donde las casas que estaban en  construcción siguen sin terminar.
Llana indicó a America.gov que algunos mexicanos tratan de compensar la falta de dinero cultivando sus propios alimentos en pequeños lotes. “El pueblo mexicano es muy resistente, puede soportarlo todo. La gente no está con pánico, pero si está preocupada”, dijo Llana.
Existe también la probabilidad de que los trabajadores migrantes retornen permanentemente de Estados Unidos, dijo Llana. Agregó que, por ejemplo, algunas autoridades municipales en Michoacán, registraron a muchos de los que retornaron a fines de 2008 como residentes en retorno. Si bien  la Navidad con frecuencia hace que los trabajadores retornen a sus hogares, este año 20.000 trabajadores optaron por quedarse en Michoacán luego de las fiestas.
Los especialistas en migración social señalan que, aunque algunos trabajadores migrantes en Estados Unidos están desempleados (por ejemplo los trabajadores migrantes de la construcción, tienen un nivel de desempleo del 20 por ciento), algunos irán a otras regiones de Estados Unidos para hallar el trabajo que les permita seguir enviando remesas a sus familiares.
Cuando la Cumbre de las Américas se reúna en abril de 2009, en Trinidad y Tobago, probablemente habrá nuevos esfuerzos para profundizar la cooperación en políticas de remesas y desarrollo económico en todo el Hemisferio Occidental.

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