Lo que debes saber antes de decidirte por la depilación definitiva

Según la última encuesta realizada en Estados Unidos por la Asociación Americana de Cirugía Plástica (ASAPS), la depilación láser se encuentra en el primer puesto de los tratamientos no invasivos más demandados, con 1.000.000 de casos realizados durante el último año.

Lo importante a la hora de elegir un método de depilación es asegurarse de qué se trata el láser de diodo (Duet) o láser Alexandrita.

«La gran diferencia entre el láser y la luz pulsada es que el láser es mucho más específico y permite llegar a temperaturas mayores para trabajar puntualmente en el folículo. Esta diferencia es muy evidente a partir de la tercer sesión, que es cuando ya se va quitando pelo y el que queda está, ya más debilitado. Ahí es cuando la luz pulsada no trabaja en forma efectiva, como sucede con el láser», dicen los expertos.

¿Por qué? Porque es la tecnología más avanzada para depilar las piernas, axilas, bozo y demás zonas del cuerpo. El láser Alexandrita (Candela) ayuda a que la piel esté protegida, ya que los tejidos que rodean al pelo quedan intactos, al mismo tiempo que se destruye el folículo piloso.

¿Cómo actúa? «El láser Alexandrita emite un haz de luz de alta potencia que atraviesa la piel hasta el folículo piloso, donde es absorbido. La energía se transforma en calor y destruye el folículo, así como los vasos que lo nutren, sin afectar la piel circundante. Lo novedoso es que durante el tratamiento, la piel está protegida mediante un dispositivo de refrigeración que pulveriza en milisegundos las capas superficiales de la dermis con un rocío de criógeno refrigerante», explican las dermatólogas. De esta manera, aumenta la comodidad del paciente, mientras se elimina de modo eficaz el vello. Debe realizarse una sesión cada 30 días, y el tratamiento está indicado tanto para hombres y mujeres con todo tipo de piel y vello.