Los animales más altos del mundo pertenecen a seis especies diferentes

_44132454_giraffe_bbc203b.jpgCientíficos que estudian a los animales más altos del mundo, las jirafas, dicen que podría tratarse de por lo menos seis especies diferentes.
Hasta ahora se creía que era una sola especie dividida en varias subespecies.
Pero los investigadores, en un artículo publicado en la revista especializada BMC Biology, señalan que el color del pelaje de las jirafas en África subsahariana varía en dependencia de donde vivan, lo que indica que se reproducen dentro de sus propios grupos y no con otros animales ligeramente diferentes.
«Mediante técnicas moleculares, descubrimos que las jirafas se pueden clasificar en seis grupos que se reproducen aisladamente y no se cruzan entre sí», dijo el jefe del equipo de investigación, David Brown, genetista de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos.
«Los resultados fueron sorpresivos porque aunque las jirafas parecen diferentes, si uno las pone en un zoológico se cruzan libremente».
Los investigadores llegaron a la conclusión de que las dos subespecies (según la clasificación actual) que viven más cerca una de la otra, ambas en Kenia, se separaron genéticamente hace por lo menos 500.000 años y tal vez hasta 1,5 millones de años.
Se trata de la jirafa reticulada (actualmente Giraffa camelopardalis reticulate) que tiene manchas rojizas y vive en el norte del país, y la llamada jirafa masai o del Kilimanjaro (actualmente: Giraffa camelopardalis tippelskirchi), que habita en el sur.
Estos resultados son interesantes porque las jirafas poseen una gran capacidad de desplazamiento, a veces de cientos de kilómetros cuadrados, por lo que las diferentes poblaciones tienen muchas probabilidades de encontrarse.
«No hay ríos o bosques que impidan el cruzamiento, pero algún tipo de proceso evolutivo mantiene a estos dos grupos separados en el sentido reproductivo», explicó Brown.
Los investigadores creen que esta separación se puede deber a diferencias ecológicas, como la diferencia de vegetación, o incluso a la selección sexual.
«Una jirafa masai hembra puede mirar a una reticulada macho y pensar: ‘No me parezco a ti. No quiero acostarme contigo'», dijo el jefe del equipo.
Brown también destacó las implicaciones que tiene este estudio para la conservación.
«Si uno pone a todas las jirafas dentro de una misma especie, oculta el hecho de que algunos tipos de jirafa están al borde de la extinción», dijo.
«Algunas de estas poblaciones tienen apenas unos pocos centenares de individuos y necesitan protección inmediata», añadió.
En la última década, el número total de jirafas ha disminuido en un 30% y ahora quedan menos de 100.000.
Los investigadores tienen la esperanza de que si reclasifican las actuales subespecies en especies, se pueda desarrollar planes de conservación para proteger a las poblaciones en mayor peligro.
Entre ellas están la jirafa nigeriana (actualmente Giraffa camelopardalis peralta), de la que sólo quedan 160 individuos en África central y occidental, y la jirafa de Rothschild (actualmente Giraffa camelopardalis rothschildi), cuyos pocos cientos de ejemplares viven en algunas áreas protegidas de Kenia y en el parque nacional de las cataratas de Murchison, en Uganda.
El estatus de estos animales está siendo reconsiderado por el Grupo de Trabajo Internacional sobre Jirafas (IGWG, por sus siglas en inglés), que presentará un informe para su posible inclusión en la Lista Roja de Especies Amenazadas, de la Unión Mundial para la Naturaleza.
La investigación genética se realizó con apoyo de la Sociedad de Conservación de Vida Salvaje, con sede en Estados Unidos.
 

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