Los Bancos de EE.UU. están en buenas condiciones para enfrentar la recesión

caqszsqbca9r6cr1cao6turuca3ib212cafo1seecaj5efb7caakr68rca5wi0e0ca8h3qpbcab00uzpcan7zjimca3gxa46caly2a7hcal2862ccah39wv5capgvgr8ca6tjxoocauai1i5.jpgEl gobierno de Estados Unidos ha declarado que los bancos más grandes del país tienen suficiente solvencia para sobrevivir a la recesión, incluso si ésta se agrava.
Dicha conclusión, contenida en un informe hecho público el 7 de mayo, “debería consolar a los inversionistas y al público”, declaró Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal. “Casi todos los bancos sometidos a la evaluación tienen suficiente […] capital para absorber las pérdidas más elevadas previstas en una situación hipotéticamente adversa”.
Bernanke se refería al Programa Supervisorio de Evaluación de Capital, conocido comúnmente como “prueba de solvencia” de los bancos, que analizó cómo reaccionarían los 19 bancos más grandes de Estados Unidos si la situación económica se agravara mucho más. Estos 19 bancos representan dos tercios de los bienes y casi la mitad de los préstamos del sistema bancario estadounidense.
El informe reveló que diez de esos bancos necesitan colectivamente 75.000 millones de dólares para contar con reservas de capital que satisfagan las demandas del gobierno de contar con reservas más altas que puedan soportar una posible profundización de la recesión. Las arcas de los otros nueve bancos tienen lo suficiente como para que estos sigan funcionando, incluso si se hiciera realidad la situación hipotética que crearon los examinadores bancarios. Según estas hipotéticas circunstancias, la tasa de desempleo alcanzaría el 10,3 por ciento y el precio de las viviendas caería en más del 22 por ciento. Semejante panorama es peor que la actual situación de la economía, en que la tasa de desempleo es menor del 9 por ciento.
“Estamos contentos con los resultados”, afirmó Scott Talbott, vice presidente de la Mesa Redonda de Servicios Financieros, una asociación con sede en Washington que representa a los bancos más grandes de Estados Unidos. “El informe demuestra que la banca estadounidense están bien capitalizada y bien administrada”, señaló.
Talbott dijo que 75.000 millones de dólares no es una cantidad demasiado grande que los diez bancos no puedan recaudar. Afirmó que nueve de los diez bancos pueden hacerlo por medios privados, como la conversión de valores o la venta de activos. Sólo GMAC, la compañía de financiación de automóviles, vinculada con General Motors, afronta la perspectiva de tener que pedir más fondos al gobierno, dijo.
“Los resultados de la prueba de solvencia contribuirán a reemplazar la nube de incertidumbre en torno a nuestro sistema bancario por un nivel de claridad y transparencia sin precedentes”, declaró Timothy Geithner, secretario de Hacienda. “Es posible que con mejor divulgación de datos el capital privado fluya al sistema financiero”. En cuanto a los bancos que no se sometieron a la prueba, también se les exige que se atengan a las mismas normas de solvencia, como ocurre con los 19 bancos más grandes, dijo el secretario.
Cuando los medios hicieron públicos los resultados de la evaluación cautelosamente optimista de los 19 bancos, el precio de las acciones de los bancos se disparó, y se produjo una subida general en el precio de las acciones de los principales índices bursátiles de Estados Unidos. Cabe destacar que la Corporación de Bank of America, que en la prueba de solvencia demostró tener el mayor déficit de capital (33.900 millones de dólares), y Citigroup Inc., que necesita recaudar 5.500 millones de dólares en capital adicional, se vieron recompensados en los mercados globales después de que se hicieran públicos los resultados de la prueba de solvencia. El índice industrial Dow Jones ganó más de 100 puntos durante la sesión bursátil del 7 de mayo, antes de que el informe se hiciera público oficialmente.
El presidente de la Reserva Federal declaró que el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a aportar el capital adicional necesario para hacer que el sistema bancario supere el bajón. A fines del año pasado, el gobierno asignó 700.000 millones de dólares para ayudar al sector financiero, que afrontaba el espectro de un colapso inminente. La cantidad total no ha sido distribuida aún. Talbott anotó que es poco probable que la administración Obama tenga que regresar al Congreso para pedir otra inyección de dinero de los contribuyentes para ayudar a los bancos en dificultades.
El secretario de Hacienda difundió una declaración con el propósito de infundir la confianza. “Los estadounidenses deben saber que el gobierno está firme detrás del sistema bancario y que sus depósitos están seguros”, afirmó Geithner. Amonestó a los principales banqueros a que “trabajaran duro” para reparar la pérdida de confianza en el sistema bancario y recuperar la confianza pública. Exhortó a los bancos a que ampliaran los préstamos a las familias y las pequeñas empresas con buen historial de crédito, que son la clave del crecimiento económico y a que demostraran que están haciendo reformas a sus prácticas de remuneración y de toma de riesgos.
Stuart Mackintosh, director ejecutivo del Grupo de los 30 economistas encargados de elaborar propuestas de reformas regulatorias, dijo que “el informe de la prueba de solvencia ayuda a restablecer la confianza en la banca, que es un requisito básico para la recuperación económica. Evidentemente, el esfuerzo del banco central y el gobierno para estabilizar la economía tiene elementos de calculación política y económica. En resumidas cuentas, este ha sido un ejercicio que ha ayudado a infundir la confianza”.
Mackintosh también expresó cautela acerca del futuro económico a corto plazo. “Nadie sabe con certeza el alcance completo de las pérdidas en el sector de la banca”, dijo.
La Reserva Federal prevé que la economía estadounidense saldrá de la recesión y reemprenderá el crecimiento a fines de este año.

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