Los bienes y servicios que compran los estadounidenses componen la quinta parte de la economía mundial

images.jpgDurante el tercer trimestre de 2008 se produjo la caída más drástica en el gasto de los consumidores de Estados Unidos desde 1980.
Cuando las turbulencias en el mercado financiero impulsan a los hogares de Estados Unidos a recortar sus gastos, las repercusiones se sienten en todas las economías del mundo.
“El consumidor de Estados Unidos es un consumidor voraz de bienes y servicios”, afirmó Scott Talbott, vicepresidente principal de la entidad Financial Services Roundtable (Mesa Redonda de Servicios Financieros), que representa a grandes instituciones financieras. “Estamos en el centro de la recesión. Es por ello que tendremos que estar en el centro de la recuperación”, dijo.
Históricamente los estadounidenses siempre han gastado una parte más grande del producto interno bruto (PIB), una medida de la economía de un país, que los ciudadanos de otros países. Esos gastos se traducen en puestos de trabajo y crecimiento económico en todo el mundo.
En los últimos 15 años el gasto de los hogares de Estados Unidos aumentó drásticamente y el ahorro disminuyó, lo que ha provocado la preocupación entre los encargados de diseñar políticas y los economistas, de que la situación pudiera ser insostenible, aún cuando el mundo se estuviera haciendo más dependiente del bolsillo de Estados Unidos.
El gasto del consumidor de Estados Unidos subió a 9,7 billones de dólares en 2007, un desproporcionado 70 por ciento del PIB de Estados Unidos, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esa suma implica el 18 por ciento del producto bruto mundial, que fue de 54,6 billones en 2007, según el Libro mundial de datos (World Fact Book) de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
El problema con el crecimiento dramático en el gasto del consumidor es que la gente tomó dinero prestado garantizándolo con sus casas, que a principios de esta década subían de precio un 14 por ciento al año. El colapso del mercado de bienes raíces terminó este flujo de dinero fácil.
“Por lo menos las dos terceras partes de esos préstamos procedía de las casas”, dijo Charles Morris, analista financiero, en declaraciones a America.gov“. ”Esto fue el principal apoyo del gasto del consumidor, ahora eso ha terminado”.
Es posible que el consumo estadounidense se tenga que colocar en un 63 por ciento del PIB de Estados Unidos para que los ahorros se recuperen a un nivel saludable, de acuerdo con Morris, autor del libro The Trillion Dollar Meltdown: Easy Money, High Rollers, and the Great Credit Crash (El Derrumbe del billón de dólares: Dinero fácil, grandes gastos y gran caída del crédito).
Según la Oficina Nacional de Investigación Económica, la economía de Estados Unidos está en recesión desde diciembre de 2007.
“Esta posiblemente sea la peor recesión en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial”, dijo Gus Faucher, director de macroeconomía en el sitio electrónico Economy.com de Moody, en West Chester, Pensilvania. “Las recesiones resultan de un desequilibrio en la economía, se corrige ese desequilibrio y se sale de la recesión. Veremos cómo la tasa de ahorros irá en aumento a medida que los consumidores cierren más el balance entre sus ingresos sus gastos”.
La tasa de ahorros de Estados Unidos en el año 2007 fue del 0,4 por ciento, la más baja en el mundo. Se compara con el 2,9 en el Reino Unido; 3,1 por ciento en Japón; 6,8 por ciento en Italia; 10,9 por ciento en Alemania; 12,7 por ciento en Francia; 24 por ciento en China y 28 por ciento en India, según el análisis que hizo Financial Services Roundtable de los datos publicados por la OCDE.
Los estadounidenses consumen más que los ciudadanos de otros países por una diversidad de razones.
“En parte es cultural, aunque también es un reflejo de la política de impuestos”, dijo David Cross, presidente de Market Outlook, una consultoría sobre negocios. “Alemania cuenta con tasas tributarias marginales mucho más altas, lo que desalienta el gasto. Hay cuestiones que tienen que ver con cuanto puede uno consumir dado el tamaño de su casa”.
El gobierno de Estados Unidos concede una deducción tributaria al pago de intereses en la hipoteca de una casa, lo que impulsa a la gente a comprar casas más grandes y llenarlas con más posesiones. El costo bajo de la gasolina en Estados Unidos favorece la venta de vehículos, en especial los grandes, los camiones y vehículos tipo todoterreno.
Los estadounidenses también gastan más en servicios médicos que en Europa, donde la atención a la salud está subsidiada en gran parte, dijo Cross a America.gov.
Es más, el mercado de Estados Unidos contiene más productos y servicios. Por ejemplo los chinos no tienen acceso a productos como los seguros, por lo que tienden a asegurarse a sí mismos, una razón por la cual su tasa de ahorro es tan elevada.
“La actitud del consumidor hacia el gasto y el ahorro es muy difícil de cambiar”, dijo Cross.
Desde luego que los encargados de diseñar políticas en Estados Unidos no quieren que el gasto del consumidor disminuya demasiado rápido. Quieren evitar el tipo de estancamiento económico que Japón experimentó durante la década de 1990, cuando la gente se mostraba reacia a gastar.
“Es un territorio sin explorar. Si los consumidores dejan de gastar completamente entonces la recesión se agravará. Tenemos que comenzar a ahorrar un poco, pero seguir gastando”, afirmó Talbott, de Roundtable.
Con ese fin el gobierno de Estados Unidos comprometió a fines de noviembre casi 800 mil millones de dólares para revitalizar el sistema bancario y fomentar los préstamos para la educación, vehículos y bienes raíces.
El presidente electo Barack Obama se ha fijado la meta de crear, o preservar, 2,5 millones de puestos de trabajo en un plazo de tres años, y los congresistas demócratas están impulsando un paquete para la recuperación económica, que podría exceder los 500.000 millones de dólares.
En la reciente cumbre financiera realizada en Washington, los líderes de los países del G20 acordaron tomar medidas para estimular el gasto del consumidor en sus países. Las economías más grandes del mundo tienen planeado trabajar en conjunto para prevenir una recesión global y para reformar el sistema financiero mundial.

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